Guía de intimidad para personas con artritis

Respuestas a las preguntas más comunes sobre el tema más personal

Las preocupaciones físicas y emocionales relativas a la sexualidad y la artritis pueden pesar bastante a quien que crea que es la única persona con dudas o incertidumbre. Si este es su caso, tranquilícese, no está solo. Hemos compilado una lista de las preguntas más frecuentes sobre el tema, mismas que consultamos con un grupo de expertos que cándida y honestamente nos contestan.

Estos expertos piensan que hay soluciones, familiarizados con los retos, vulnerabilidades y frustraciones de quienes tiene artritis, no les cabe duda de que es posible llevar una vida sexual sana y satisfactoria con artritis. Usted y su pareja pueden aprender a adaptarse y comunicarse de modo que su deseo aumente, su experiencia sea gratificante y su relación incluso mejore.

Así que, dicho esto, continúe leyendo para que su experiencia sexual crezca.

No puedo siquiera imaginar tener relaciones ahora… me duele hasta dar la mano. Aunque quisiera tener contacto sexual, me vendría fatal intentarlo

Tener tal dolor como para evitar el acto sexual es una señal de que debe hablar con su doctor a cerca de un plan de tratamiento. Quizá sea el momento de probar un medicamento distinto o más fuerte, revisar la rutina de ejercicio u otro ajuste para mejorar el manejo del dolor.

Aún así, es importante eliminar cualquier expectativa  de tener relaciones exhaustivas, atléticas o “telenovelescas” creadas por la tele o el cine. El sexo puede ser una experiencia curativa, dulce y cariñosa. De hecho, tener sexo satisfactorio no precisa incluir siempre el coito. El romance y la intimidad pueden ser igualmente satisfactorios. Sea creativo. Un masaje suave por parte de su pareja en momentos de fatiga y dolor puede resultar muy romántico.

El psicólogo Jackson Rainer sugiere redefinir la sexualidad como “energía curativa, cálida y que opera más fuera de los genitales que en un área específica del cuerpo”. Con esta comprensión de la sexualidad, casi nunca se sentirá demasiado abatido como para sentir un contacto sexual.

Por ejemplo, tomarse de las manos en la penumbra del cine es placentero para la mayoría de la gente. “El contacto con la piel es muy importante”, dice Rainer, “pero no tiene que realizarse de manera prescrita. Si le duele cerrar la mano, o a su pareja le duele que le tome la mano, entonces tóquela  o frótela con la mano abierta”. Deje que su pareja ponga los dedos sobre su palma o brazo. Pídale que deje la mano suavemente sobre su rodilla.

No puede disfrutar su sexualidad completamente si tiene miedo de provocar daño. Es vital que la pareja que enfrenta dolor crónico (tanto el que percibe el dolor como su pareja), entienda claramente lo que cada persona siente bien y lo que causa malestar.

El Dr. Rainer recomienda un “enfoque sensato”, una experiencia que le permita a cada uno desarrollar un “mapa” del cuerpo del otro. En la privacidad y comodidad de una cálida habitación, el individuo puede explorar lentamente el cuerpo del otro con el tacto y mediante preguntas, para saber qué causa placer y qué causa dolor, lo deseable y no indeseable. Cada quien se toma un turno. La meta es más bien explorar que enfrascarse en algún tipo de actividad que conlleve al orgasmo: la única regla es no palpar los genitales. De esta forma, empieza a desarrollar un lenguaje de caricias intensamente personal.

Sea práctico y planee sus medicinas en concordancia con su actividad sexual. Tome los medicamentos para el dolor de manera que surtan efecto justo cuando anticipa el encuentro sexual. Si ingiere analgésicos cada 12 horas, por ejemplo, calcule de cuatro a seis horas de consumida la dosis.

Me diagnosticaron artritis hace unos meses. He notado que mi deseo sexual ha declinado. ¿Esto tiene que  ver con la enfermedad, o soy yo?

No, no es usted. La enfermedad misma no provoca pérdida del deseo sexual, pero las tensiones y el estrés emocional que la acompaña puede causar estragos en sus relaciones y su capacidad para satisfacerse.

Si la fatiga congela su deseo, intente planear sus encuentros sexuales de antemano. Ello no es tan desapasionado como suena. ¿Se acuerda de lo excitado que se solía poner en anticipación a una cita especial?

Entonces guarde su energía para su “cita”. Tómese un baño o una ducha tibia y relajante, como preludio o incluso como parte de los preámbulos amorosos. Encienda velas aromáticas. Ponga música romántica. Conecte la manta eléctrica y caliente las sábanas. Pero no trate de tener sexo cuando está cansado porque se expone a sí mismo (y a su pareja) al desencanto.

Quizás la depresión es la raíz del problema. La enfermedad misma no origina depresión, sino los cambios que trae en su vida. Si este es su caso hable con su doctor. Pudiera necesitar antidepresivos o asesoría psicológca.

Incluso algunos fármacos comunes pueden contribuir a las dificultades sexuales y al desinterés en hombres y en mujeres. Los antidepresivos, los glucocorticoides (como prednisona), los relajantes musculares y otros pueden afectar el deseo sexual y la capacidad de sentir un orgasmo, eyacular o tener una erección.

Si le han ocurrido cualquiera de estos cambios en deseo o respuesta, revise sus medicamentos con su doctor. No asuma que debe escoger entre fármacos efectivos y una vida sexual satisfactoria. Su doctor puede ajustarle la dosis o recetarle un medicamento menos inhibidor. No espere a que su doctor le pregunte. Tome la iniciativa, sea directo y específico. Diga “Desde que empecé a tomar este fármaco no puedo llegar al orgasmo.” O, “ya no tengo el deseo sexual que solía tener. Ni siquiera consigo una erección completa”.

¿El acto sexual podría causar episodios agudos?

No. El reumatólogo Michael Belmont dice que algunas personas podrían experimentar un día o dos de mayor dolor o rigidez luego de la actividad sexual, así como lo haría después de participar de un modo más vigoroso a lo común en un evento de cualquier tipo. Pero debe estar tranquilo de que se trata de un síntoma temporal y no de un ataque. Si presenta hinchazón, enrojecimiento, dolor en una o más articulaciones por una semana o más, entonces puede estar pasando por un periodo de exacerbación. En esta situación es importante consultar con el médico.

¿Cómo afectará un implante mi capacidad de tener relaciones sexuales?

Si se han deteriorado las rodillas o caderas al punto que su mejor opción es un implante, entonces existe una alta probabilidad de que el implante nuevo mejore la calidad de su vida, incluyendo el sexo. En la mayoría de los casos, habrá menos dolor y mejor movimiento que antes de la operación. Los individuos a quienes se les dificultaba tener sexo descubrirán que pueden adoptar posiciones más naturales después del remplazo de la articulación, pero deberán tomar algunas precauciones.

Durante las seis semanas posteriores a la intervención quirúrgica, deberá seguir cuidadosamente las instrucciones del cirujano para evitar una dislocación en lo que los músculos y los tejidos circundantes sanan. Si recibe un remplazo de rodilla no se podrá arrodillar hasta que las puntadas y los tejidos de la parte delantera de la pierna cicatricen. Posteriormente, los implantes de rodilla son bastante fuertes, aunque tal vez prefiera posiciones que eviten ejercer presión en las rodillas, como hacerlo de costado, de espalda o hasta en una silla. Un hombre con remplazos de rodillas puede tratar de abrazar a su pareja sentado en una mecedora sólida, dejando que ésta brinde el movimiento.

Las caderas artificiales son macizas también, pero aún requieren protección a largo plazo, lo que podría afectar su preferencia de posiciones en el acto. Luego de la cirugía de remplazo de cadera, modifique sus posiciones como lo haría para cualquier otra actividad: elija posiciones que no le hagan sentarse con las rodillas más elevadas que la cadera; no deje que las rodillas se junten; y no permita que el pie y la pierna giren hacia adentro.

¡Dios mío! ¡Con todas mis limitaciones de movimiento estoy a punto de renunciar al sexo! ¿Me puede ayudar?

Bueno, sea lo que haga, no se rinda. Con un poco de paciencia y creatividad, puede hallar varias formas de disfrutar nuevamente de las relaciones sexuales. Carolyn Dodge, que tiene AR y habla a adultos jóvenes con artritis sobre sexo y sexualidad, ha aprendido esto de quienes asisten a sus seminarios. “Lo maravilloso de los seminarios que conduzco es escuchar a todas estas personas hablar sobre las cosas creativas que han logrado con el sexo. Tanto de personas que han tenido remplazos totales de cadera como de las que no pueden abrir mucho las manos o la quijada”, explica.

“Si emplea la mano, la palma, la parte posterior de la mano, o cualquier tipo de herramienta creativa y divertida, puede excitarse y excitar a su pareja. No es tanto que deba actuar como le dicen en la tele. Es encontrar la manera que le acomode. Si comenzamos por lo que se nos facilita, aprovechándolo al máximo, podemos ser tan creativos y locos como alcancemos y eso lo hace mucho más divertido. Nuestro mayor órgano sexual, como dicen, es nuestra mente.”

Más adelante damos algunas sugerencias de posiciones que podrían aliviar el dolor. Varias de ellas le servirán.

Cuando pruebe posiciones o formas nuevas de hacer el amor, dese suficiente tiempo. No espere la elegancia y perfección del libro. Las expectativas vuelven al sexo una actuación y pueden resultar en ansiedad.

El coito mismo se ha tornado doloroso y no sé qué lo provoca

Si es mujer y tiene artritis reumatoide, lupus, esclerodermia u otro trastorno autoinmune, podría también padecer del síndrome de Sjögren, enfermedad que puede ocurrir simultáneamente. Los síntomas, además de resequedad de ojos y boca, pueden incluir menor lubricación vaginal, la cual puede hacer la copulación dolorosa.

Diversos antidepresivos pueden además producir resequedad vaginal. Asimismo, la menopausia puede jugar un papel. En ese caso hable con su doctor de los beneficios de la terapia de remplazo hormonal, que puede restaurar la lubricación natural.

No importa qué provoque la resequedad, pruebe uno de los lubricantes de venta libre como Astroglide, Replens o Slip. Pueden servirle de maravilla.

La candidiasis y las infecciones bacterianas, problema para ciertas mujeres bajo terapia con prednisona, también puede causar irritación. Vea a su médico para asegurarse de que esté recibiendo el tratamiento adecuado.

 

 Siga buscando maneras de expresarse sexualmente. Recuerde, no tiene que renunciar a llevar una vida plena y satisfactoria solo porque tiene una enfermedad crónica. Carolyn Dodge concuerda en que tener artritis u otro trastorno asociado crea inquietudes emocionales y físicas únicas de cada aspecto de la vida. “No quiero ser frívola, pero el sexo es la parte fácil”, dice riendo. “Todos nosotros podemos arreglárnosla, si tenemos una pareja en la que confiemos y hablemos abiertamente, alguien con sentido del humor y con deseos de cooperar.”

 

Debido a las deformaciones en las coyunturas me da vergüenza mi cuerpo. Me preocupa que nadie me acepte sexualmente por mi aspecto. ¡No quiero estar sola! ¿Cómo enfrento esta situación?

Usted no es la única en sentirse así. ¿Sabía que los estudios han demostrado que a la mayoría de las mujeres les avergüenza alguna parte de su cuerpo? Todos nos preocupamos y deseamos ser aceptados. Tener artritis puede agravar esos temores.

Para aumentar las posibilidades de que sea atractiva a los demás, precisa hallar la manera de sentirse bien en su cuerpo. Eso le ayudará a sentirse mejor sobre su cuerpo, lo que a su vez, le tornará más atractiva ante los demás.

Recuerde, “Más que apariencia física, la sexualidad es energía. Es una energía cálida que excita y atrae”, explica Rainer. “Mientras más cómoda se perciba en su cuerpo, independientemente de su enfermedad o apariencia física, más experimentará de su propia sexualidad”.

Encuentre el modo de disfrutar su cuerpo, aconseja: “A menudo eso significa levantarse en la mañana y valorarse a sí mismo amistosamente. Haga cosas que atraigan sus cinco sentidos. Encienda velas. Disfrute una deliciosa cena. Tome un baño de burbujas”, continúa, “Use sábanas de franela o de seda. Lleve ropa que le resulte placentera.” Realice alguna clase de ejercicio que le ayude a sentir que su cuerpo puede moverse  hasta su límite.”

El ejercicio hace más que incrementar el tono muscular. Acuérdese de la historia de esta lectora. Ella escribió para decir que el ejercicio le sirvió más de lo que hubiera podido imaginarse. Reveló: “Por mucho tiempo mis sexualidad estaba congelada debido al dolor, la fatiga y los cambios físicos por los que pasaba mi cuerpo.”

Ella se inscribió a un gimnasio y en seis meses describe “ Me fortalecí físicamente, me volví más alerta mentalmente y capaz de disfrutar mi sexualidad mucho más. La gente me dice, ´¡Luces fantástica!´, debe ser el aspecto sensual que se está descongelando y formando parte de mi vida nuevamente”.

Si no puede levantar las pesas y los aparatos del gimnasio, efectúe los ejercicios bajo agua caliente, recomienda Carolyn Dodge. Fue un programa de ejercicios acuáticos de la Arthritis Foundation la que primero le puso en camino al movimiento y auto aceptación  cuando era adolescente.

“El gran secreto sobre el sexo que la mayoría de la gente no comprende es que cuando tienes un día en el que estás más encendido contigo mismo, es cuando vas a atraer más a otros”, declara Rainer.

¿Cómo podría creer que mi pareja no se alejará sexualmente de mí cuando otra persona físicamente apta siempre le podrá ofrecer más físicamente?

“Ese es el peor temor de la mujer crónicamente enferma”, afirma Rainer.

Detrás del miedo, dice Dodge, están pensamientos como “siempre estaré sola y nunca nadie me querrá” y que “una mujer capaz físicamente puede hacer mucho más que yo por un hombre”. Los expertos aseguran que algunos hombres con enfermedades crónicas se preocupan de lo mismo. Estos temores no son exclusivos de las mujeres.

“Esto requiere de una conversación muy, muy delicada”, asevera Rainer. “Debe exponer sus peores temores a su pareja y decir: ´Sabes, tengo mucho miedo. Estoy realmente preocupada´ y pedir el consuelo que sea necesario. Por lo general lo obtendrá, y si no, es mejor que lo sepa antes que después”.

Para ayudar con miedos irracionales, aquellos que no se apartan a pesar del consuelo sincero, encuentre satisfacción dentro de sí, dice Dodge. Descubra salidas a sus aptitudes e intereses: un grupo de teatro, una clase de arte, un coro. Pedir consuelo continuamente puede ahuyentar el deseo.

Considere también, que una pareja que va a ser infiel lo será ya sea que tenga artritis o no. Culpar la enfermedad puede ocultar la razón verdadera de la infidelidad: que está con una persona en la que no puede confiar o que no se trata de una relación sólida. Las parejas pueden tener problemas con o sin artritis de por medio. Quizá le convenga buscar un consejero para ayudarle a usted y a su pareja a resolver estas cuestiones.

Siento que la artritis nos ha despojado de la vida sexual. Ha pasado tanto tiempo desde que mi esposa y yo hemos tenido intimidad cómodamente que ya no sé cómo empezar. ¿Alguna sugerencia?

La mejor manera de iniciar a avivar de nuevo sus vidas románticas es vestidos, sentados juntos en la cocina, dice Rainer.

Él sugiere para empezar, completar estas frases: “Me siento amado y querido cuando tú…” y “Solía sentirme amado y querido cuando tú…” Las respuestas deben ser cortas, dulces y concretas. Por ejemplo, “Me siento amado y querido  cuando tú me dejas leer la portada del periódico primero”.O “Solía sentirme amado y querido cuando tú me hacías un obsequio”.

La tercera y última frase, dice Rainer, es “Me gustaría que tú…” Use las respuestas para crear una “lista amorosa” para cada quien, conformada de 20 acciones pequeñas que su pareja puede llevar a cabo para hacerle sentir querido. Intercambien las listas y pacten que cada día o cada semana, cada uno seleccionará una opción distinta de la lista del otro. Al irse sintiendo apreciado y amado otra vez, probablemente se sentirá listo para mudarse a la habitación para seguir practicando el ejercicio antes descrito.

Otra opción es la del recuerdo. Las cosas a las que prestaba atención durante el cortejo son muy importantes. ¿Cuánto tiempo hace desde que se sentaron y se besaron? O se acurrucaron en el sofá para que la pareja con artritis estuviera cómoda? Así es como la mayoría de los terapeutas  introducen a las personas de nuevo a la intimidad.

“No se acaricien para excitarse; no deje que le toque porque han pasado seis meses y sabe que está frustrado. Pálpense por el puro placer de hacerlo”, afirma. “Lo demás vendrá. Si alguna vez se excitaron el uno al otro, si alguna vez estuvieron irremediablemente enamorados, siempre puede recobrar eso… ¿y qué mejor momento que ahora?”

¿Cómo puedo ayudar a que mi pareja entienda que el dolor no siempre quiere decir “no”, únicamente significa “con cuidado”?

Este es otro tema para abordar con tranquilidad, cuando no haya un contexto sexual. Su pareja podrá entender que su nivel de dolor varía de un día a otro, de un momento a otro, incluso dependiendo de la situación, si emplea una escala de 1 a 10.

“El dolor es una experiencia tan subjetiva”, explica Rainer. “Si sus únicas opciones son ´sí´ o ´no´, se limita a una escala de 1 a 2. En una escala de 1 a 10 tiene muchas más alternativas para negociar”. Por ejemplo, en ese marco puede decir: Hoy tengo un 2, ¡hagámoslo!, o bien, hoy estoy en 7, pero me encantaría acariciarte y besarte. O quizá, esta noche estoy en 10; simplemente recostémonos juntos y escuchemos algo de música.

Practicar el ejercicio antes descrito también puede servirle para decirle a su pareja lo que puede o lo que le duele en un momento dado.

¿Es cierto que durante el orgasmo el cuerpo libera cortisona (o mi esposo bromea)? Sé que se uno se siente mejor después del sexo, ¿es ésta la razón?

No es la cortisona lo que hace que la gente se sienta mejor después de tener relaciones, son los propios analgésicos naturales del cuerpo, llamados endorfinas, En el orgasmo, el cuerpo experimenta la misma ola de endorfinas que produce un estado de euforia, y tales endorfinas bien pudieran aliviar o al menos distraerle del dolor articular. El efecto puede durar de 45 minutos a 3 horas.

La sexualidad se ha vuelto un asunto complicado ¿Con quién debo hablar?

En realidad lo mejor es empezar con el médico. Su doctor puede enfocarse en los aspectos primarios del trastorno y probablemente no le va a preguntar cada vez que lo vea cómo afecta la artritis su vida sexual. Así que, comenta el Dr. Belmont, no dude en expresarlo: “A propósito, doctor…” No sea tímido. El consultorio médico no debe ser un lugar ceremonioso.

Exponga la cuestión sexual como una preocupación básica cuando vea al médico. Toque el tema cuando éste le pregunte “Bien, ¿y cómo sigue?” Usted puede contestar “Mi principal inquietud es que no tengo el deseo que solía tener”.

“No siempre tenemos las respuestas”, dice Belmont, “pero podemos encauzarlo a un recurso apropiado donde recibir ayuda: un ginecólogo, terapeuta sexual, consejero o un ortopedista, si se trata de las articulaciones.”

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