Contar calorías

¿Ensalada o postre? Quizá pueda comer ambos – en el orden correcto – y aún reducir calorías.

Empezar su comida con algo muy saludable como una ensalada podría reducir el número de calorías que consume, y no sólo porque se está satisfaciendo con fibra.

Nuestra capacidad de calcular calorías se ve influenciada por el orden en que las comemos, según un estudio publicado en Journal of Consumer Psychology en abril del 2011. Cuando iniciamos con algo que consideramos nutritivo, como una ensalada, tendemos a sobrevalorar las calorías en alimentos menos saludables que le siguen, como las hamburguesas y papas fritas. Y eso nos puede ayudar a consumir menor cantidad de los últimos.

“Vemos a los alimentos como estereotipos de vicios y virtudes”, afirma el Dr.  Alexander Chernev, científico del comportamiento en Northwestern University's Kellogg School of Management en Evanston, Ill.

Cuando a una ensalada de brócoli, “virtud” le sigue un pedazo de pastel de chocolate, “vicio”, los consumidores sobrevaloran la cantidad de calorías del pastel de chocolate.  El vicio se percibe como “más vicioso”, explica.

¿Es bueno sobrestimar las calorías?

Los estudios previos han mostrado que las personas generalmente no son muy buenas a la hora de calcular las calorías; que tienden a subestimar el contenido total calórico de comidas opíparas, y de las que se consumen a lo largo del día. Otro estudio mostró que las personas a régimen, suelen creer que añadir una opción saludable como una pequeña ensalada a una comida de otro modo complaciente, disminuirá la cuenta final de calorías de la comida.

Pero en este estudio, Chernev declara que los consumidores podrían aprovecharse de sus malos cálculos. Si subestimar calorías provoca que ingieran demasiados alimentos, sobrevalorarlas podría ayudarles a comer menos.

Sólo tiene que calcular las calorías de su ensalada antes de echarle el ojo a la hamburguesa.

Comier en la calle

Contar calorías al comer en la calle se volvió más fácil cuando la ley del 2010 Patient Protection and Affordable Care Act, la cual exige que las cadenas con 20 o más restaurantes publiquen el número de calorías en sus cartas.

La idea es ayudar a los consumidores a tomar mejores decisiones sobre los alimentos que ordenan. ¿Pero saber que el pastelillo de canela de una cafetería tiene 430 calorías o que la hamburguesa de tal restaurante más de 1500, influenciará lo que la gente ordena?  

Hasta ahora, la investigación en ciudades que ya requieren que los restaurantes presenten datos calóricos no es promisoria. En Nueva York, dos estudios han hallado que los adultos y los niños ven estos datos, pero ello no afecta su comportamiento.  

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