Ejercicios acuáticos en casa

Si se beneficia de los ejercicios acuáticos, quizá considere instalar una piscina o comprar un jacuzzi para su casa. Los jacuzzis brindan la calidez, el masaje y la flotación necesaria para que se relaje y ejercite las articulaciones y músculos en la conveniencia de su hogar. El tamaño y forma del jacuzzi determinará los tipos de ejercicios que pueda hacer en él. La mayoría de los jacuzzis o bañeras le permiten hacer ejercicios de amplitud de movimiento en las articulaciones comúnmente afectadas por la artritis, tales como las rodillas, caderas, y la espalda baja.

Las piscinas, como los jacuzzis, proveen de flotabilidad que le ayudará a relajarse y ejercitar las articulaciones con más facilidad. Las piscinas ofrecen más espacio y menores grados de temperatura que los jacuzzis, permitiéndole hacer ejercicios más vigorosos, incluyendo los aeróbicos y los de fortalecimiento.

Si su doctor le recomienda seguir un programa de ejercicios acuáticos regularmente, puede que la totalidad o una porción del precio de compra califique como deducción de impuestos de sus ingresos por gastos médicos. Asegúrese de obtener información sobre específicas regulaciones tributarias con un abogado o un contador antes de instalar la piscina o el jacuzzi.

Usando una piscina o jacuzzi de forma segura
El uso del calor se aconseja en muchas personas con artritis y condiciones relacionadas. Su doctor puede ayudarle a determinar si esto es apropiado para usted. Los beneficios del uso del calor incluyen relajación muscular, reducción del dolor y la rigidez y mayor facilidad para ejecutar ejercicios y actividades cotidianas.

El agua caliente es una manera especialmente buena para aplicar calor a las áreas afectadas por la artritis. El calor moderado brinda alivio del dolor articular e incrementa la capacidad para hacer ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento. La temperatura del agua debe ser relajante y cómoda, no demasiado caliente. En una piscina, la temperatura que se considera adecuada para todas las formas de ejercicio acuático es de 83 a 93°F. Sin embargo, temperaturas alrededor de los 98°, que son comunes en piscinas terapéuticas, son apropiadas para ejercicios más suaves, de baja intensidad o amplitud de movimiento. Si solamente se está mojando o haciendo movimientos leves mientras se sienta en el jacuzzi, puede tolerar temperaturas ligeramente mayores. El tiempo que dure aquí dependerá de la temperatura del agua y de su tolerancia al calor.

Los nuevos usuarios de jacuzzis deberán variar la temperatura y duración hasta que puedan determinar qué es lo más adecuado. Empiece lentamente, y extienda el tiempo según se sienta más cómodo. Para la mayoría de las personas, el tiempo en el agua no debe exceder de 10 a 15 minutos a temperaturas de entre 98 y 104°F. Recuerde que los niños y las personas mayores pueden sobrecalentarse y por ende se necesitará recortar el tiempo.

La mayoría de las personas con artritis y condiciones relacionadas observan que el dolor y la rigidez son peores en las mañanas. Los médicos a menudo recomiendan meterse al agua caliente en una bañera o jacuzzi o tomar una ducha caliente antes de empezar las actividades diarias para ayudar a aliviar el dolor y reducir la rigidez. Puede que encuentre útil utilizar jacuzzis o piscinas de agua caliente en otras horas: en la tarde para ayudarle a relajar los músculos y articulaciones después de un día lleno de actividades, para aflojar los músculos antes de hacer ejercicios, o en la noche antes de acostarse. Sin embargo, demasiado calor puede tener un efecto estimulante en algunas personas. Si este es su caso, no sería una buena idea darse un baño de agua caliente justo antes de dormir.

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