Osteonecrosis

¿Qué es?

La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular, necrosis óseaisquémica o necrosis aséptica, significa literalmente “hueso muerto” (osteo = hueso, necrosis = muerto). Generalmente se refiere a una forma de artritis en que uno de los huesos de una articulación está afectado con osteonecrosis, resultando en artritis de la articulación. La osteonecrosis es el resultado de la falta de circulación sanguínea a partes específicas de los huesos.  Esto conlleva a la muerte de las células del hueso y la médula ósea. Eventualmente la sección de hueso muerto se debilita y colapsa.

¿Cuál es la causa?

Lesiones como fracturas o dislocaciones de ciertos huesos pueden producir osteonecrosis si las arterias que suplen sangre a estas áreas están dañadas. Vasos sanguíneos taponados, por cualquier causa, repercutirán en osteonecrosis. Esto puede deberse a partículas de grasa, eritrocitos anormales, anemia drepanocítica o de células falciformes, o expansión de burbujas de nitrógeno (buzos de aguas profundas o aire comprimido que no se descompresiona adecuadamente). Tomar medicamentos corticosteroides también reduce el flujo sanguíneo hacia el hueso al aumentar la médula grasa y la formación de lípidos.

¿Cuáles son los síntomas?

En las etapas tempranas, generalmente no hay síntomas. Sin embargo, al avanzar la enfermedad el dolor se convierte en el síntoma primario. Otros síntomas son movilidad limitada, rigidez articular y espasmos musculares. Los síntomas normalmente empiezan lentamente. Si no se trata, es muy posible que sobrevenga daño progresivo del hueso. Se puede necesitar cirugía para corregir este daño.

  • Dolor. En las primeras etapas de la osteonecrosis, el dolor es usualmente leve. El dolor se acrecienta después de actividades en que se soporte el peso del cuerpo como estar de pie o caminar. En las etapas posteriores, el dolor puede aparecer incluso cuando esté descansando, y a veces puede despertarle.
  • Movimiento limitado. En las etapas tempranas, no se ve afectada la movilidad de las articulaciones. No obstante, el dolor puede dificultar el movimiento de la articulación afectada. Eventualmente, si el hueso colapsa, el cartílago se dañará, resultando en artritis y limitando progresivamente la movilidad de la articulación.
¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico precoz de la osteonecrosis es importante para poder evitar que el hueso muera. La información obtenida por medio de su historial clínico, junto con los resultados de un reconocimiento físico exhaustivo, pueden ayudar a identificar esta enfermedad.

En esta primera etapa el diagnóstico es preferentemente a través de imagen por resonancia magnética (IRM). Ésta es una técnica que produce imágenes transversales del cuerpo ante fuentes de energía magnética (pero sin la radiación dañina). Una IRM es capaz de detectar osteonecrosis antes de que haya daño significativo al hueso y antes de que se manifiesten cambios evidentes en radiografías.

Si el diagnóstico no se hace lo suficientemente pronto y la enfermedad se deja progresar, inevitablemente habrá daño al hueso y a la articulación concomitante. A partir de entonces, la osteonecrosis genera cambios óseos que pueden apreciarse bajo rayos X rutinarios en el área de la articulación.

Opciones de tratamiento

Para ayudar a aliviar el dolor asociado con esta condición se utilizan aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE), incluyendo inhibidores de la COX-2. Los analgésicos, como el acetaminofeno son otra opción. Aplicación local de calor, baños calientes, y cobijas eléctricas pueden ayudar a calmar dolor y espasmos musculares. Estas medidas son paliativas, pues no cambian el proceso subyacente.

En las etapas iniciales de la osteonecrosis, debe evitar la tensión sobre el área afectada. Si sus caderas o rodillas están implicadas, limite el tiempo que pasa de pie o camina. Si los hombros están comprometidos, limite la cantidad de carga que puede llevar. Al sentarse, levante las piernas. Su médico probablemente le recetará muletas o un bastón para ayudarle a repartir el peso de la articulación o articulaciones afectadas. Los ejercicios que no involucran cargar peso, como los acuáticos, también son útiles para mantener y aumentar la fortaleza de los músculos circundantes circundantes. Recuerde que aunque ninguna de estas medidas revertirá o alterará el curso de la osteonecrosis, le ayudarán a hacer su vida más cómoda y retrasarán la necesidad de cirugía de reemplazo de la articulación.

La meta final es prevenir que el hueso afectado muera. Ello es porque si esto sucede, la articulación se ve afectada y a menudo se necesita de cirugía de reemplazo de la articulación. En la etapa más temprana de la enfermedad, puede ser de utilidad un tratamiento quirúrgico llamado descompresión. Este procedimiento consiste en perforar un agujero en el hueso afectado, aliviando la presión y permitiendo que fluya la sangre. Se crea un nuevo abastecimiento de sangre dentro del canal de tejido fibroso que crece dentro de la perforación. A veces se usan implantes óseos en estos sitios para intentar soportar al hueso, en lo que se establece el nuevo abastecimiento de sangre.

Aunque estos tratamientos quirúrgicos pueden aumentar las probabilidades de curación, no se consideran 100% efectivos.  De hecho, quizá sólo sean efectivos en las etapas tempranas del proceso de la enfermedad, antes de que se colapse el hueso. Sin embargo, se está progresando, y el tratamiento quirúrgico generalmente produce más resultados favorables que si sólo se fía únicamente de las formas no quirúrgicas de tratamiento. Un reumatólogo o cirujano ortopédico que se especialice en el tratamiento de esta enfermedad será el mejor juez de lo que podría servirle.

¿Quién tiene riesgo?

Las siguientes personas son las que tienen mayor riesgo de desarrollar osteonecrosis:

  • aquéllas con ciertas fracturas de la cadera;
  • alcohólicos;
  • aquéllas que consumen dosis grandes de esteroides;
  • personas con anemia drepanocítica (de células falciformes), lupus o pancreatitis.

Las personas entre los 30 y los 50 años son más susceptibles a desarrollar osteonecrosis de la cadera, siendo los varones quienes presentan esta condición ligeramente más a menudo que las mujeres. La osteonecrosis de la rodilla ocurre más frecuentemente entre mujeres de 50 a 60 años o mucho antes en personas que también tienen osteonecrosis de la cadera y hombro.

Prevención

Si está tomando grandes cantidades de corticosteroides, es importante que vea a su doctor regularmente. Esto es porque los corticosteroides sólo deben usarse cuando sea absolutamente necesario, en la dosis más pequeña posible, y por la menor cantidad de tiempo que se pueda.  Por otro lado corre el riesgo de desarrollar efectos secundarios adversos como osteonecrosis.

También sería aconsejable limitar el consumo de alcohol. Los lineamientos varían dependiendo de su condición y si está tomando corticosteroides. Se recomienda que las personas que no están bajo estos medicamentos limiten su ingesta de alcohol a menos de dos bebidas por día. Aquellos que los usan deberán ingerir menos de dos bebidas alcohólicas al día, y sólo ocasionalmente.  Aquellas personas con osteonecrosis en una articulación deberán frenar el consumo de alcohol completamente ya que se pueden comprometer otras articulaciones. De seguir tales medidas preventivas, también reduce el riesgo de desarrollar osteoporosis (adelgazamiento de los huesos) y úlceras gástricas.

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