Polimialgia reumática y arteritis de células gigantes

 

¿Qué es la polimialgia reumática (PMR)?

La polimialgia reumática o PMR, es una enfermedad que causa dolor y rigidez en las áreas del cuello, los hombros y las caderas. Casi siempre se presenta en personas de más de 50 años. La polimialgia ocurre en el doble de mujeres que de hombres. Existe una mayor incidencia en las personas de raza blanca que en ninguna otra.

El dolor y la rigidez de la PMR se deben a la inflamación de las articulaciones y de los tejidos que las rodean. Los hombros y las caderas son, a menudo, los más afectados, pero la inflamación puede ocurrir también en otras partes del cuerpo. La causa de la PMR es desconocida, sin embargo se cree que factores ambientales y genéticos juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.

Síntomas de PMR

La PMR causa rigidez y dolor en las articulaciones del cuello, de los hombros y de las caderas. La mayoría de las personas con esta enfermedad presentan síntomas en, por lo menos, dos de estas áreas. En muchos casos, los síntomas comienzan de repente. Las personas con PMR pueden estar perfectamente bien un día y luego sentir todos los efectos de la enfermedad al día siguiente. Algunas veces los síntomas ocurren más lentamente.

La rigidez es un síntoma principal de la PMR, que generalmente es peor en la mañana. Cuando la rigidez es severa, se le puede dificultar levantarse de la cama. El dolor podría despertarle durante la noche y voltearse en el lecho resultarle difícil. En ocasiones, la rigidez empeora durante períodos de inactividad, tales como después de un viaje largo en auto. No obstante, el movimiento no la hace desaparecer.

El dolor, la rigidez y la sensibilidad al tacto en los músculos ubicados alrededor de las caderas y de los hombros también ocasionan debilidad. Algunas personas notan esta debilidad, por primera vez, al levantarse de una silla o de la cama, al entrar o salir de la tina de baño o de un vehículo o al levantar los brazos sobre la altura de los hombros al tratar de alcanzar algo en un estante. Sin embargo, el origen de estas molestias es la inflamación en las articulaciones y en los tejidos blandos, mas no en los músculos. También pueden doler articulaciones de otras áreas del cuerpo.

Las personas con PMR a veces tienen otro tipo de artritis, como la osteoartritis (OA), aunque no existe relación entre ambas. La PMR se asocia a otro trastorno llamado arteritis de células gigantes (ACG), que se describirá más adelante.

SÍNTOMAS DE LA PMR

• Dolor y rigidez en las áreas del hombro y las caderas

• Fatiga

• Falta de apetito

• Pérdida de peso

• Fiebre

Diagnóstico de PMR

Es muy posible que su doctor de cabecera lo remita a un reumatólogo, quien se especializa en el diagnóstico y tratamiento de la artritis y de enfermedades afines.

Para determinar si tiene PMR, su doctor hará lo siguiente:

• Le hará preguntas sobre sus síntomas y los cambios recientes en su estado de salud.

• Le practicará un reconocimiento físico.

• Le ordenará ciertos exámenes de sangre

Los análisis sanguíneos ayudarán a detectar enfermedades que causan síntomas similares a la PMR. Se podrían practicar los exámenes del factor reumatoide (FR), el anticuerpo antinuclear (AAN) y el anticuerpo anti-péptido cíclico citrulinado (Anti-CCP, por sus siglas en inglés), para descartar otras formas de artritis, tales como la AR o el lupus.

Existen dos pruebas de sangre que miden la inflamación en el cuerpo, la primera, es la llamada tasa de sedimentación eritrocítica (sed) y la segunda, proteína C-reactiva (PCR). En la mayoría de las personas con PMR, la tasa de sedimentación y la PCR son más altas de lo normal. Sin embargo, otras enfermedades, como las infecciones u otros tipos de artritis, pueden causar una tasa de sedimentación mayor a la normal, por lo tanto no se puede hacer un diagnóstico basándose sólo en esta prueba. Según como la inflamación vaya respondiendo a los medicamentos, la tasa de sedimentación y la PCR, tienden a disminuir. Además, se le realizará un conteo sanguíneo completo (CSC o CBC por sus siglas en inglés), para indagar si tiene anemia, misma que a menudo se observa en personas con PMR.

Algunos pacientes con PMR pueden desarrollar ACG. Si usted empieza a tener dolores de cabeza, especialmente en un solo lado; síntomas de la vista, como visión doble; dolor en la mandíbula al masticar; o, sensibilidad en el cuero cabelludo, debe notificárselo inmediatamente a su proveedor de cuidados médicos.

Dependiendo de sus síntomas y los resultados de sus pruebas, podría ser necesario realizarle otros estudios. La arteritis temporal, o la de la células gigantes puede ocurrir en quienes tienen PMR, así que pudiera requerirse de una biopsia de un vaso sanguíneo superficial del cuero cabelludo, para así descartar la presencia de esta afección.

Tratamiento de PMR

El tratamiento se enfoca en la reducción del dolor y de la inflamación y en aminorar la rigidez, el malestar, la fiebre y la fatiga. El practicar ejercicios regularmente es importante durante el tratamiento para mantener la flexibilidad de las articulaciones y la fortaleza y la función muscular. Los síntomas que usted presente, serán principalmente, los que guíen su tratamiento, además de cierto apoyo de los análisis de sangre de seguimiento.

Medicamentos

Los doctores recetan frecuentemente corticosteroides para tratar la inflamación de la PMR. También pueden recetarle medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) además de un corticosteroide para controlar el dolor y la inflamación. Un pequeño porcentaje de individuos con PMR (alrededor del 10%) pueden controlar la enfermedad con los AINE y evitar así el uso de esteroides.

Deberá ver a su doctor regularmente una vez que empiece a tomar los medicamentos. Dígale cómo la medicina afecta sus síntomas e indíquele cualquier efecto secundario, como aumento de peso o depresión. Su médico puede emplear varias pruebas, tales como la tasa de sedimentación, la PCR o el CSC para ajustar la dosis de los medicamentos. Aunque usted se sienta bien, vea a su doctor con regularidad para que revise su progreso y para determinar si los medicamentos están causando reacciones adversas.

CORTICOSTEROIDES

Los corticosteroides son medicamentos fuertes que ayudan a reducir la inflamación y alivian la rigidez y el dolor. La mayoría de las personas con PMR se sienten mejor pocos días después de haber tomado la primera dosis. La prednisona es el glucocorticoide más comúnmente empleado para tratar la PMR.

Si su médico le receta un corticosteroide, siga las instrucciones cuidadosamente. En algunos pacientes, dosis bajas de prednisona (10 -15 mg al día) son suficientes para controlar la PMR. Su doctor puede indicarle que tome la dosis completa en la mañana o que la divida durante el día. Tal vez deba tomar la prednisona por al menos seis meses o hasta por tres años o más. El médico reducirá la dosis gradualmente al mejorar sus síntomas. No trate de disminuir la dosis por cuenta propia ni deje de tomar el medicamento súbitamente, o los síntomas podrían reaparecer.

Es importante seguir tomando las medicinas, aunque se sienta mejor. La PMR puede reincidir y otros problemas podrían ocurrir si suspende el medicamento de forma muy rápida. Si los síntomas no mejoran notablemente bajo una terapia de dosis bajas de corticosteroides, comuníquese con su médico, ya que esto podría sugerir que los síntomas no se deben a la PMR.

Las clases de efectos secundarios provocados por los corticosteroides, al igual que la gravedad de los mismos, varían de una persona a otra. Los individuos que presentan otros problemas médicos tales como la diabetes o la presión arterial elevada, podrían percibir más efectos secundarios (ver tabla correspondiente).

Los corticosteroides afectan a cada persona de forma distinta. Los efectos secundarios de estos medicamentos están directamente relacionados con la dosis y por cuánto tiempo los toma. No requerirá dosis grandes a menos que también tenga arteritis de células gigantes. Los efectos adversos severos, aunque suceden, son mucho menos comunes con las dosis bajas que normalmente se usan para tratar la PMR.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA PREDNISONA

• Aumento de peso

• Huesos frágiles (osteoporosis)

• Depresión y cambios del estado de ánimo

• Cataratas

• Glaucoma

• Empeoramiento de la diabetes o aparición de la misma en quien no la tenía antes

• Piel más delgada y tendencia a tener moretones con facilidad

• Redondez facial

• Dificultad para conciliar el sueño

• Presión sanguínea elevada

• Debilidad muscular

Indíquele a su médico si experimenta cualquier efecto secundario. Si esto ocurre, la mayoría de ellos desaparecerán cuando se suspenda el medicamento o se reduzca la dosis. No cambie la dosis por su cuenta, ya que esto acarrearía efectos adversos serios. Su doctor quizá desee verlo con regularidad para hacerle pruebas de sangre y monitorear la aparición de efectos secundarios.

Una vez que la enfermedad haya respondido a los corticosteroides, su doctor reducirá lentamente la dosis al mínimo nivel necesario para controlar los síntomas y para prevenir una recaída. Este proceso de ajuste requiere una comunicación honesta con su doctor sobre el tratamiento y sus efectos. El tratamiento efectivo le permite a la mayoría de las personas con PMR llevar vidas activas y productivas.

Cómo controlar la PMR

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE)

Existe un grupo de fármacos llamados antiinflamatorios no esteroides (AINE) que ayudan a aliviar el dolor y la inflamación asociada a la PMR. La aspirina y el ibuprofeno son dos ejemplos de AINE disponibles sin receta. Algunos de ellos requieren receta médica. Su doctor puede recomendarle cuál tipo es el más adecuado para usted.

Dentro de los AINE se encuentra una clase de medicamentos llamados inhibidores selectivos de la COX-2 que también puede utilizarse. Los COX-2 han sido creados para reducir el riesgo de úlceras estomacales, sin embargo, al igual que otros medicamentos AINE, pueden incrementar el riesgo de un paro cardiaco y derrame cerebral. Hable con su médico sobre todos los riesgos posibles.

Como los AINE, al igual que cualquier otro fármaco, pueden provocar efectos secundarios, deberá estar bajo vigilancia médica para así detectar problemas potenciales. Por lo regular esto consiste en exámenes periódicos de sangre y de orina, así como consultas frecuentes con su doctor.

PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS

El tomar corticosteroides puede acrecentar el riesgo de desarrollar osteoporosis. Las pruebas de densitometría ósea (mismas que muestran si el fármaco está debilitando los huesos), deben administrarse cuando empieza a tomar corticosteroides, si no se los ha practicado recientemente, y repetirlos cada año o dos durante el tratamiento.

El doctor le recomendará o recetará suplementos de calcio y vitamina D, además de medicamentos de preservación ósea para ayudarlo a prevenir o retrasar la osteoporosis.

Actividad física y descanso

La actividad física (ejercicio) y el descanso juegan un papel importante en su tratamiento. El ejercicio le ayuda a mantener u obtener energía y fortaleza muscular, así como a combatir el aumento de peso y la osteoporosis que pueden derivarse del tratamiento con los corticosteroides.

Tenga cuidado de no excederse con ninguna actividad, sus síntomas podrían empeorar. El caminar, el montar en una bicicleta estacionaria y el practicar ejercicios en una piscina son buenas formas de hacer ejercicio. Pídale a su doctor o fisioterapeuta sugerencias específicas sobre el tipo de ejercicio más adecuado para usted.

También necesita suficiente descanso para darle al cuerpo tiempo para recobrarse del ejercicio y de otras actividades. Cerciórese de dormir un promedio de 7 a 9 horas cada noche y de tomar recesos para descansar durante el día, si así lo requiere.

¿Qué es la arteritis de células gigantes?

La arteritis de células gigantes, con sus siglas ACG, también conocida como arteritis temporal, es un tipo de vasculitis, o enfermedad en la que las arterias o los vasos sanguíneos del cuerpo se inflaman. A menudo se presenta con la PMR. Aproximadamente, entre el 10% y el 15% de personas con PMR también tienen ACG y casi el 50% de personas con ACG también tienen PMR. Aunque la PMR causa mucha incomodidad, no es peligrosa, mientras que la ACG es potencialmente peligrosa, ya que puede provocar la pérdida de la vista, misma que podría ser permanente.

Síntomas de ACG

La arteritis de células gigantes generalmente afecta a las arterias ubicadas cerca de las sienes, en los lados de la parte frontal y superior de la cabeza. También puede incluir a otras arterias en el cuero cabelludo, el cuello, los brazos y ocasionalmente involucrar a otras arterias grandes del resto del cuerpo. La inflamación causa que las arterias se vuelvan más angostas o que se bloqueen, permitiendo que pase muy poca sangre.

La arteritis de células gigantes puede ser difícil de diagnosticar en ciertas personas que nunca presentan dolores de cabeza o sensibilidad al tacto en el cuero cabelludo. En cambio, estas personas tienen síntomas más vagos, como fiebre, fatiga, pérdida de peso y anemia.

Debido a los cambios en los vasos sanguíneos en la ACG, la cantidad de sangre que llega a los tejidos del cuerpo, incluidos los ojos, disminuye. Los individuos con ACG podrían percibir una pérdida súbita de la vista indolora en uno o ambos ojos. Dicha pérdida puede ser temporal o permanente. El diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato con corticosteroides ayudan a reducir el riesgo de ceguera a consecuencia de la ACG.

Aunque es menos común, si tiene ACG, también podría aumentar su riesgo de aneurisma de la aorta o de derrame cerebral. Es primordial ver al doctor de inmediato si presenta cualquiera de los síntomas antes mencionados.

SÍNTOMAS DE LA ACG

• Sensibilidad al tacto del cuero cabelludo o de las sienes.

• Vista borrosa o vista doble, pérdida de la vista que podría implicar la sensación de tener una cortina que cubre parcialmente el ojo.

• Cefaleas severas (dolores de cabeza).

• Dolor en la mandíbula al comer o al hablar.

• Dolor continuo en la garganta o problemas al tragar.

• Dolor esporádico en el pecho.

Factores de riesgo de ACG

Aunque la causa de esta enfermedad se desconoce, hay varios factores que incrementan su riesgo, como la edad, el género y ascendencia. La ACG afecta casi exclusivamente a personas de la tercera edad, cuyo promedio se ubica entre los 65 y 70 años. El trastorno ocurre raras veces en individuos menores de 50 años. Las mujeres también presentan más del doble del riesgo de desarrollar ACG. Y aunque la enfermedad puede ocurrir en cualquier individuo, las personas de origen europeo, particularmente de regiones del norte como los descendientes de la raza escandinava, tienen mayor riesgo de contraerla.

Diagnóstico de ACG

La ACG puede parecerse a otras enfermedades, por lo cual su doctor le hará un reconocimiento físico, exámenes de sangre y pruebas de formación de imágenes para ayudarse a descartar otras posibilidades. Para diagnosticar ACG, el doctor podría recomendar que se le practique una biopsia, en la que se le saca un pedazo pequeño de la arteria temporal ubicada en la parte frontal superior de la oreja, a través de una diminuta incisión y no produce gran dolor ni una cicatriz clara. El procedimiento no requiere hospitalización y se lleva a cabo con anestesia local para entumecer la zona en la que se le hará la biopsia. La parte de arteria obtenida será examinada bajo el microscopio. Si usted tiene ACG, se observará inflamación en la arteria.

Entre ciertos casos la ACG no puede detectarse a través de la biopsia. El médico basará su diagnóstico final en las otras señales o síntomas que usted presente. Sin embargo, si su doctor cree que tiene ACG, se le someterá a tratamiento inmediatamente, siendo esto muy importante, ya que las consecuencias en los ojos (como la ceguera), pueden ser irreversibles.

Si usted presenta ACG, también es muy posible que la tasa de sedimentación y la PCR se encuentren por encima de los niveles normales, lo que indica inflamación en el cuerpo. Otros análisis sanguíneos podrían evidenciar anemia, un conteo elevado de plaquetas y resultados anormales de los estudios hepáticos.

Tratamiento de ACG

Los corticosteroides se emplean para tratar la ACG. En contraste con la PMR, el tratamiento de la ACG requiere de la utilización de dosis más altas, usualmente entre los 40 a los 60 miligramos diariamente, mismos que pueden tomarse en una sola dosis al día o dividida en dos dosis diarias. Las dosis altas lo pondrán en mayor riesgo de manifestar efectos secundarios. Es importante que tome suplementos de calcio, vitamina D y otros medicamentos de protección ósea para prevenir la osteoporosis que podría desarrollarse a consecuencia de la ingesta de corticosteroides.

El tratamiento con corticosteroides podría durar desde varios meses hasta unos cuantos años, sin embargo, es muy posible que su doctor disminuya la dosis a medida que pase el tiempo y una vez que los síntomas estén bajo control. Para controlar la inflamación, algunas personas con ACG podrían precisar un tratamiento con otros medicamentos inmunosupresores (los cuales suprimen las acciones del sistema inmunológico), como el metotrexato, y emplear la menor dosis posible de corticosteroides o descontinuarlos.

Pronóstico

Tanto la PMR como la ACG pueden tener una persistencia de uno a cinco años, pero esto varía en cada individuo. Es muy raro que estas afecciones se vuelvan a presentar si se ha respondido positivamente al tratamiento, sin embargo, debe mantenerse alerta por si reaparecieran los síntomas.

Los tratamientos actuales permiten que la mayoría de personas con estas enfermedades lleven una vida activa y productiva. Las dosis de los medicamentos generalmente se reducen luego de que el paciente ha sido tratado por un tiempo. Muchas personas pueden suspender el medicamento después de varios años, pero la amenaza de una recaída requiere que exista una comunicación estrecha entre usted y su médico.

Quienes tienen ACG podrían estar en mayor riesgo de desarrollar problemas vasculares como aneurismas, inclusive años más tarde. Es importante que sus médicos estén al tanto de cualquier antecedente de ACG, aunque ésta ya no esté activa.

 

 

Nebo Content Management System Tracking