Dolor de espalda

¿Qué es?

El dolor de espalda es uno de los problemas de salud más comunes de los Estados Unidos. Es la principal causa de discapacidad y pérdida de horas de trabajo. Los gastos médicos directos e indirectos son enormes. El dolor de espalda puede ser leve o severo y limitar casi cualquier actividad, además de que puede suceder a cualquier edad tanto en hombres como en mujeres.

  • En este país, el dolor de espalda afecta del 50 al 80% de las personas en algún momento de su vida.
  • En un año dado, 10% de los adultos tienen dolor de espalda u otros síntomas como limitaciones de movimiento o rigidez.
  • Cada año, gastamos más de $24 mil millones en tratamientos para mitigar el dolor de espalda, sin incluir las horas perdidas de trabajo ni el costo emocional de soportar el dolor y no ser capaz de participar en actividades cotidianas. Imagínese cómo sería tener dificultades para trabajar, jugar fútbol o disfrutar el tiempo con sus hijos.
  • El dolor de espalda puede ser ligeramente incómodo, insoportable o hallarse en cualquiera de ambos extremos. Puede iniciar lentamente, a veces como resultado de una mala postura, o arribar de repente debido a alguna lesión.
  • El dolor de espalda puede durar unos cuantos días o quedarse varias semanas, meses e incluso años.
  • La artritis es una forma común de dolor de espalda. Mientras más pronto se diagnostique el tipo de artritis, más pasos podrá tomar para reducir una discapacidad en el futuro.
  • Otros factores que agravian el dolor de espalda son estar bajo tensión, no dormir lo suficiente, presentar sobrepeso, llevar una mala postura o no tener una buena condición física.
  • No se debe considerar al dolor de espalda como una consecuencia normal del envejecimiento;  es una condición crónica que requiere cambios similares de estilo de vida  como la artritis y la diabetes.
¿Cuál es la causa?

La mayoría del dolor de espalda es provocado por la irritación de las articulaciones, o por presión en los ligamentos o músculos debido a discos afectados o malformaciones óseas. La presión en las raíces de los nervios también puede resultar en dolor de espalda y pierna.

Aquí está una lista de otras causas posibles de dolor de espalda:

•    Fracturas de los discos intervertebrales
•    Estenosis espinal
•    Osteoartritis
•    Espondilitis anquilosante
•    Lesión o accidente
•    Enfermedades reumáticas
•    Osteoporosis
•    Artritis reumatoide
•    Polimialgia reumatica
•    Fibromialgia
•    Enfermedad de Paget

Otros trastornos que generan dolor de espalda:

•    Problemas de la próstata
•    Trastornos de los órganos reproductores femeninos
•    Infecciones o piedras en el riñón
•    Enfermedades de los intestinos o páncreas
•    Cáncer
•    Curvatura de la espina

¿Cómo se diagnostica?

Su doctor de cabecera puede evaluar y tartar la mayoría de los casos de dolor de espada. Si tiene un dolor no típico, si sospecha de alguna causa poco común, o no se siente mejor después de varias semanas de tratamiento, su doctor puede sugerirle que consulte con un reumatólogo, un ortopedista, un neurocirujano, un neurólogo u otro especialista.

Haga una cita con su médico hoy mismo si su dolor de espalda se acompaña de:

  • dolor que no desaparece al recostarse de espaldas,
  • debilidad, dolor o adormecimiento en una o ambas piernas,
  • una caída o lesión grave, 
  • fiebre o pérdida involuntaria de peso,
  • dolor o dificultad al orinar
Opciones de tratamiento

Más del 85% de los individuos con dolor de espalda bajo mejoran a en días o semanas con un tratamiento mínimo. Si su condición persiste, los médicos generalmente recetan uno o más de los siguientes tratamientos: descanso, calor, ejercicio, mejoramiento de la postura, pérdida de peso, control de tensión (estrés), fármacos y, en ocasiones, cirugía.

El ejercicio es necesario para mantener la espalda fuerte y flexible. Un buen programa de acondicionamiento físico (ejercicios aeróbicos) puede ser particularmente útil. Si presenta problemas de salud o tiene más de 45 años y no ha hecho ejercicio regularmente, consulte con su doctor para que le ayude a planear un programa de ejercicio específico para usted.

Un programa de ejercicio efectivo incluye:

  • un periodo de calentamiento;
  • al menos 30 minutos de actividad aeróbica tres veces a la semana;
  • fortalecimiento de los músculos abdominales; y
  • un periodo de enfriamiento.

Con el tiempo, las recompenses del ejercicio habitual pueden incluir control de peso y menos síntomas de dolor.

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