Transporte

 

Aunque los conductores de la tercera edad tienen menos frecuencia de accidentes que las personas más jóvenes, presentan una mayor tasa de accidentes y muertes por milla, después de los conductores de entre 16 a 24 años. Algunas personas admiten que sus capacidades para conducir han declinado y hacen los cambios pertinentes, pero otras presentan un grave riesgo para sí mismas y los demás.

La edad no es indicativa precisa de la aptitud para manejar porque hay nonagenarios que aún son bastante buenos tras el volante mientras que algunos cincuentenarios ya manifiestan cierta pérdida de destreza. La habilidad para conducir puede mermar debido a deficiencias visuales o auditivas, deterioro de los reflejos, ansiedad, confusión mental, menor fortaleza y flexibilidad muscular, características que varían inmensamente de un individuo a otro.

Como usted y sus papás probablemente perciban el asunto de manejar de forma distinta, deberá ser cuidadoso a la hora de abordar el tema. Para usted, es cosa de sentido común: en cuanto la pericia para conducir disminuye, el sujeto deja de hacerlo. Para sus padres, esto se asocia a su sentido inherente de capacidad, independencia e inclusión en la sociedad. Que se cuestione su habilidad para conducir amenaza mucho más que su medio de transporte.


Sugerencias para facilitar el periodo de transición

  • Es importante ser objetivo en cuanto las capacidades de conducir de sus padres. A veces, ciertos grupos comunitarios ofrecen evaluaciones de manejo para las personas mayores. O bien, dese algunas vueltas con sus padres como pasajero: esto le brindará información específica qué comentar. Busque señales de advertencia leyendo lo referente a  aptitud para conducir bajo Determine el nivel de independencia de su progenitor.
  • Toque el tema indirectamente, comentando, “Me parece que tu amiga Sally ha dejado de manejar recientemente. ¿Crees tú que tu capacidad de conducir ha cambiado en algo?
    Incluya a sus papás en todo debate o decisión y respecto a su habilidad de dirigir sus propias vidas. Deben sentirse en control.
  • Evite criticar o atacar a su progenitor. Por el contrario, exprese su apoyo sentimientos positivos.
    Hable sobre opciones para que sus padres sigan conduciendo tanto como sea posible, en vez que sugerir que renuncien a ello de golpe. Primero, comente cualquier problema que se haya puesto al descubierto durante la evaluación de manejo, y luego incite hábitos de seguridad:
    Evite manejar de noche
    No conduzca bajo condiciones climatológicas desfavorables
    Evada las horas pico
    Sólo maneje distancias cortas
    Hágase revisiones periódicas médicas que incluyan la visión y la audición
    Planifique y conozca la ruta de antemano
    No agrave los problemas de la vista con parabrisas y ventanillas teñidas
    Inspeccione el auto frecuentemente; asegúrese de esté ajustado y funcionando adecuadamente
    Haga ejercicio con regularidad para que esté fuerte y flexible
    No maneje bajo el efecto de medicinas que interfieran con la seguridad o lucidez para conducir
    Evite conducir cuando haya bebido, aunque sea poco alcohol
  • Sugiera a su progenitor que se meta en un curso de actualización de manejo. Algunas organizaciones y hospitales locales ofrecen clases especiales para que las personas de la tercera edad revisen las reglas de carreteras e identifiquen situaciones de peligro. Como beneficio adicional, las compañías aseguradoras generalmente otorgan descuentos a estos individuos por completar el curso. 

Cuando se requieren otros medios de transporte

  • Las palabras que use son fundamentales a la hora de ponerle límites al manejo de sus padres. No diga que ya no puede manejar o que está demasiado grande para hacerlo. Mejor explíquele que ya no es un conductor seguro.
  • Razone con sus padres haciéndoles ver que es mejor dejar de conducir antes de que sea demasiado tarde y algo pase, como tener un accidente o perderse.
  • Recuérdeles las ventajas económicas de no manejar. El seguro es caro y aumenta con la edad, la gasolina sigue subiendo y también resultan costosos el mantenimiento y las reparaciones de un vehículo.
  • Explique a sus padres que no tienen que anunciarle a nadie que ya no manejan. Lo importante es que lleguen a su destino, no cómo arribaron.
  • Si su progenitor se rehúsa a hacer modificaciones o a dejar de conducir aunque ya no deba seguirlo haciendo, busque la ayuda de un doctor, agente de seguros, autoridad religiosa, abogado, amigo o familiar. A veces la opinión un tercero es mejor aceptada y puede conseguir su cooperación.
  • De ser necesario, pregunte a sus padres si prefieren que sea un policía quien les revoque sus privilegios de conducir en una corte. Eso los detendrá y hará reflexionar.
  • Como último recurso, podría reportar al Departamento de Vehículos Motores local a un conductor peligroso. Un representante se comunica con los adultos mayores, les hace tomar una prueba de manejo y revoca su licencia si es preciso.
  • Finalmente, es primordial informar a su padre de los servicios de transporte privados, públicos y locales disponibles. Investigue las alternativas de transporte antes de hablar de renunciar al auto. 


Alternativas de transporte

No en todas partes hay buen transporte, y ciertamente, no está dirigido a las necesidades de los ciudadanos mayores. Estos sistemas normalmente están diseñados para llevar pasajeros a lugares de trabajo o de recreación y no a las tiendas, zonas residenciales (donde viven los amigos), o instalaciones médicas. No obstante, existen algunas opciones, con limitantes:

  • Si pasan autobuses y metro por donde vive, ellos son opciones razonablemente económicas, Desafortunadamente, lidiar con horarios y paradas a menudo resulta demasiado complicado física y mentalmente para las personas mayores.
  • Una opción en las ciudades grandes es portar un celular para llamar a taxis y minibuses, aunque resulta costoso para la mayoría de quienes viven con ingresos fijos. El dinero que se ahorra por no tener coche de cierta forma compensa el precio del transporte, como también lo hacen los cupones de descuento de la Oficina u Agencia del Adulto Mayor y la Comisión de Taxis.
  • Muchos centros comerciales y hospitales ofrecen autobuses gratuitos para recoger a los adultos mayores y llevarlos de vuelta a casa.
  • Algunos servicios de limusina o edecanes proveen conductores para que acompañen a sus padres a citas y diligencias, ya sea en su vehículo o el de su progenitor.
  • Ciertos condados ofrecen servicios de trasporte para las personas mayores, algunos cobran y otros no. Pueden contar con programas de descuento.
  • Los voluntarios de las iglesias locales a veces donan su tiempo y vehículos para llevar a los ancianos donde necesitan ir. Si su padre es demasiado orgulloso para aceptar la ayuda de otros, negocie que haga algo a cambio del transporte.
  • Los adultos mayores que viven en zonas rurales o suburbanas dependerán de la familia y amistades para transportarse. Si sus padres se hallan en esta situación, puede ayudarles organizando un equipo de choferes habituales y concertando un horario que cumpla con sus necesidades.
  • También podría instaurar un sistema de transporte compartido con otros amigos para ciertos días de la semana a diversos lugares, de tal manera que los pasajeros puedan planear sus diligencias y hacer las citas correspondientes. Esto se podría convertir en cuna clase de evento social que sus padres anhelen cada semana.


Para encontrar posibles servicios de transporte para los adultos mayores, visite Caring.com e ingrese el área del domicilio de su padre. También puede indagar en Internet cuál es la Agencia local o estatal de la tercera edad o la División de Servicios a Ancianos (DAS).

¿Y qué pasa con el auto?

Una vez que su progenitor deja de conducir, es importante quitarle la tentación. Un nieto o familiar necesitado estaría feliz, en la mayoría de los casos, de tomar posesión del vehículo. Del mismo modo, muchas organizaciones de caridad aceptan coches como donaciones deducibles de impuestos. Su padre decidirá quién es el merecedor de tal distinción, lo cual sería en sí una grata experiencia.

Si el carro ha de quedarse en la casa de sus padres, lo mejor es que se lleve las llaves con usted o se las de a un familiar o vecino de confianza. Dejarlas en la casa es una invitación abierta a discutir de nuevo el asunto.

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