Manos a la obra

 

Después de recopilar información de cada área de la vida de su progenitor, revise y comente los resultados con un amigo de confianza, otro miembro de la familia, del clérigo y/o especialistas del campo geriátrico. Una vez que hayan llegado a algunas conclusiones entre ustedes, programe una charla con sus padres para abordar sus preocupaciones de manera afable. Quizá quiera incluir a ciertos individuos que participaron en la evaluación de independencia, alguien a quien su padre respete, para reforzar su influencia y ayudar en la comunicación.

Estas conversaciones no se deben tomar a la ligera, ya que determinarán si su padre puede continuar viviendo en su hogar actual, qué modificaciones necesitan efectuarse para aumentar el confort en la vida cotidiana de su padre y qué nivel de atención y asistencia fuera y dentro de casa puede requerir.

Si encuentra resistencia
Quizá sus padres no deseen abordar estos temas, y cierta resistencia es normal. Tal vez respondan con aseveraciones tranquilizadoras de que lo llevan todo bien. O incluso le pueden decir que no se meta en sus asuntos. He aquí una guía para lidiar con la resistencia:

  • Respete los sentimientos de sus padres cuando insistan en evitar el tema. Inténtelo de nuevo en otro momento desde un punto de vista distinto.
  • Reconozca el derecho de sus padres de tomar sus propias decisiones (siempre y cuando su capacidad mental no esté dañada por Alzheimer u otro tipo de demencia), aunque usted no esté de acuerdo con todas ellas.
  • Si la salud de su progenitor está en riesgo, debe de insistir.
  • Otras situaciones trascendentales también demandan atención inmediata y más directa de su parte, como una baja acelerada de los fondos bancarios debido gastos relacionados al cuidado médico, la necesidad de documentos legales críticos, o la de realizar modificaciones en el hogar, etc.
  • Actúe con firmeza, pero compasivamente, si decide que tiene que intervenir. “Mamá, no podemos posponer esto más.”
  • Involucre a personas en quien sus padres confíen. Incluir a una sobrina preferida o a un amigo de la familia en una junta para exponer las preocupaciones de todos, puede ser una manera eficaz de desarrollar un plan mutuamente aceptable.
  • Investigue con antelación cuáles son los recursos de su comunidad que pueden auxiliar a las personas mayores y enfermas a mantenerse independientes, como servicios de asistencia en casa o transporte, para que cuando sus padres los requieran, esté listo para compartir las opciones disponibles.

Comunicándose con los hermanos 

Usted y sus hermanos tendrán que tomar muchas decisiones y llevar a cabo numerosas tareas juntos en esta etapa de la vida de sus padres. Revivir disputas de la infancia complica el asunto, especialmente si no se percata de que eso es lo que está haciendo. Ahora más que nunca, requiere el apoyo y cooperación de sus hermanos. Si están en desacuerdo, los hermanos pueden incrementar significativamente la tensión de una situación de por sí delicada. Algunos obstáculos potenciales son: 

  • Usted o sus hermanos no lo aceptan. Tal vez sus hermanos aún necesitan del padre y se niegan a aceptar que éste está envejeciendo. Por otro lado, tal vez tema perder a su progenitor y rechaza la idea.
  • Usted o sus hermanos desconfían entre sí. Quizá su hermana no crea en la realidad objetiva que le narra porque piensa que usted siempre se queja y exagera. O, por el contrario, tal vez usted crea que ella esconde algo.
  • Sus padres ocultan o exageran sus síntomas, o quizá le digan a usted y a sus hermanos cosas distintas.

Si usted y sus hermanos no concuerdan:

  • No se alarme si sus hermanos no perciben la situación de sus padres como usted. Sus observaciones y conclusiones seguramente se asemejarán posteriormente.
  • Cuestione objetivamente sus propias percepciones en caso de que sus hermanos tengan un mejor conocimiento de la situación de lo que usted cree.
  • Considere que usted y sus hermanos pudiesen estar recibiendo información desigual de sus padres. Comparen e infórmense para llegar a la verdad.
  • Investigue qué es “normal” en el proceso del envejecimiento y qué es motivo de preocupación.
  • Pida a un geriatra que conduzca una evaluación de su padre para resolver cualquier desacuerdo entre hermanos.

Solicite ayuda

Los hermanos generalmente aceptan funciones y responsabilidades distintas sobre el cuidado de sus padres, lo cual ayuda a disminuir posibles conflictos. Ocasionalmente, sin embargo, los hermanos no participan voluntariamente para ofrecer cuidados por su cuenta. Ya sea debido a la dinámica familiar o a circunstancias complicadas, a veces es un triunfo convencerlos de que cooperen. Para facilitar la comunicación, considere las siguientes sugerencias:

  • Reconozca que sus hermanos no tienen la misma relación con sus padres que usted. Por lo tanto, no sentirán exactamente lo mismo que usted.
  • No sea condescendiente o extremadamente indulgente con sus hermanos.
  • Resista emociones de ira o resentimiento por su falta de interés o participación hasta el momento. El enojo, la culpa y la crítica no conseguirán nada constructivo.
  • Solicite ayuda directamente. No haga insinuaciones quejándose por lo ocupado o cansado que ha estado.
  • Identifique lo que realmente precisa o quiere, y entonces piense en algo concreto para satisfacer esa necesidad o deseo.
  • Pida cosas específicas, como realizar diligencias regulares, hacer compras particulares o encargarse de ciertas tareas.
  • Sea realista. Si su hermano no tiene paciencia con su madre, al requerir que se encargue del mantenimiento del hogar o que contribuya monetariamente obtendrá mejores resultados que pidiéndole que pase más tiempo con ella.
  • Tenga compasión de sus hermanos que enfrentan el envejecimiento y mortalidad de sus padres y le devolverán el favor. Hasta el mejor hijo puede actuar de manera infantil en los momentos de crisis o eventos fuertemente emotivos.

Más información sobre el tópico de los hermanos y el cuidado de los padres en:

 

 

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