Hable con su madre o padre

 

El primer paso para cuidar a su progenitor es conversar sobre su situación. Los padres generalmente prefieren vivir independientemente sin importar los problemas de salud y de la edad. Hablar de salud, de sus capacidades cotidianas y de las finanzas puede resultar incómodo para todos; pero es importante abordar estos tópicos antes de que surjan dificultades u ocurran crisis. Hay maneras de romper el hielo, para facilitar la comunicación:

  • Use un tono informal que no amenace la independencia de sus padres. Recuerde que todos desean seguir a cargo de sus propias vidas. Que los cuide no significa que los controle. Evite la tentación de invertir los papeles: usted y su progenitor deben estar en posiciones similares.
  • No cambie su estilo de comunicación con ellos. Sus padres podían dudar de sus motivos o usted podría parecer poco sincero.
  • Comparta sus propias emociones sobre la situación cambiante de sus padres y exhórtelos a que actúen del mismo modo. “Sé que siempre has estado orgulloso de ser independiente. Me imagino que te debe resultar difícil pedir auxilio. ¿Tengo razón?
  • Inquiera sobre sus necesidades actuales, sus preocupaciones o inquietudes del presente y futuro y sus metas. No asuma que conoce las necesidades y preferencias de sus padres.
  • Indague sobre temas específicos indirectamente al relatar la experiencia de otro o algo que leyó. “Sé que estás tomando varias medicinas a distintas horas del día. ¿Sería útil que tuvieras un organizador para ellas como la que usa la Tía Blanca?”
  • Observe las oportunidades que le dan sus padres. “Mencionaste que te molestan las manos debido a la artritis. ¿Has visto al doctor últimamente?¿Afecta eso tus labores diarias?” o “Sé que has ido al doctor y tomado muchas medicinas recientemente. ¿Tu seguro médico cubre todo como corresponde? ¿Tienes dificultad con los reclamos?” o “Noté que se averió el retrovisor exterior de tu auto. ¿Qué pasó?
  • Dependiendo de su relación con sus padres, puede darles una lista de asuntos que le inquietan y determinar una hora para sentarse a hablar sobre ellos.
  • Exprese sus preocupaciones en primera persona (“Yo siento…”, “Yo espero…”, “Yo necesito…”, o “Me preocupas” son menos alarmantes que si las aborda como “tú”). 
  • Procure no hacer enojar a sus padres o revivir viejas disputas familiares.
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