Controle su dolor



¿Cómo entender su dolor?
Lidiar con el dolor puede ser el aspecto más difícil de tener artritis o una condición relacionada. Sin embargo, puede aprender a controlar el dolor y limitar el efecto de éste sobre su vida. Saber qué tipo de artritis o enfermedad presenta le ayudará a determinar el mejor tipo de tratamiento a seguir. El primer paso, previo al aprendizaje de técnicas para controlar el dolor, es entender algunos conceptos importantes sobre el mismo.

No todo dolor es igual
De la misma manera que existen diferentes tipos de artritis, también existen distintos tipos de dolor. Incluso su propio dolor puede variar de un día a otro. Cada individuo precisa un plan personal para controlar el dolor. Aquello que le funciona a uno puede no servirle a otro. Es posible que deba probar varios tratamientos antes de encontrar el adecuado para usted.

El propósito del dolor
El dolor es el sistema de alarma del cuerpo que le advierte que algo anda mal. Cuando el cuerpo se lesiona o se encuentra combatiendo enfermedades como la artritis, los nervios del área afectada liberan señales químicas. A su vez, otros nervios envían estas señales a su cerebro, donde son interpretadas como dolor. A menudo, el dolor indica que debe actuar. Por ejemplo, si toca una estufa caliente, las señales de dolor que emite su cerebro hacen que retire la mano. Este tipo de dolor le ayuda a protegerse. El dolor crónico y persistente, como el que acompaña a la artritis o a enfermedades afines como la fibromialgia, es distinto. Si bien este dolor le informa que algo anda mal, no siempre es tan fácil aliviarlo. No obstante, controlarlo, es esencial para mejorar su calidad de vida.

Tipos de dolor 
El dolor agudo indica que debe actuar. Usualmente dura poco, desde segundos a semanas. Este dolor es limitado y generalmente se alivia con medicamentos.

El dolor crónico perdura más tiempo, como el que acompaña a la artritis o a la fibromialgia. No es tan fácil de aliviar  y paradójicamente, controlar la enfermedad no siempre ayuda. Algunos doctores creen que con el tiempo, el dolor crónico se vuelve una enfermedad en sí, haciéndola más complicada y difícil de tratar. Manejar este tipo de dolor es esencial para mejorar su calidad de vida.

Causas del dolor
El dolor de la artritis o enfermedades afines es originado por varios factores, tales como:
• Inflamación, lo que causa enrojecimiento e hinchazón en sus articulaciones.
• Lesión de los tejidos articulares, que se produce a medida que se desarrolla la enfermedad o debido a la tensión, daño o presión sobre las articulaciones.

Además de los cambios físicos, las fluctuaciones emocionales y la fatiga pueden aumentar el dolor. Cada persona reacciona de manera diferente al dolor y su reacción puede depender del grado de sensibilidad que su cuerpo presente ante éste. Si siente deprimido o estresado porque su capacidad de movimiento está limitada o porque ya no puede efectuar alguna actividad que le gusta, es probable que perciba el dolor peor de lo que es en realidad. Puede quedar atrapado en un ciclo de dolor interminable, pérdida o limitación de sus capacidades físicas, estrés y depresión, dificultando el proceso para controlar el dolor y la artritis en general. Sin embargo, existen técnicas que puede seguir para ayudarle a disminuir el dolor.

Factores que empeoran el dolor:
• Aumento en la actividad de la enfermedad
• Problemas emocionales o físicos
• Concentrarse en el dolor
• Fatiga o falta de sueño
• Ansiedad
• Depresión

Cómo controla el dolor el cuerpo
Las señales de dolor viajan a través de un sistema de nervios localizados en las extremidades, médula espinal y cerebro. Cuando experimenta dolor, su organismo trata de detener su avance al producir sustancias químicas que le ayudan a bloquear esas señales de dolor que viajan a través de los nervios. Diversos factores, tales como sus propios pensamientos y emociones, hacen que el cuerpo produzca sustancias que tratan de eliminar el dolor, como las llamadas endorfinas. Por ejemplo, un padre de familia que se ha lesionado en un accidente de tránsito, tal vez no sienta el dolor provocado por una fractura de brazo debido a que se encuentra muy preocupado por el bienestar de sus hijos. Esta preocupación genera la liberación natural de endorfinas, mismas que interfieren con la señal de dolor e impiden que el padre se dé cuenta de su propio dolor.

Cambie su actitud hacia el dolor
Usted puede aprender a controlar su dolor al tomarlo como una señal que debe cambiar mediante acciones positivas. Su mente juega un papel importante en la forma en que percibe el dolor y responde a la enfermedad. Aquí le presentamos algunas ideas.

Tome las Riendas
Su mente juega un papel importante en la forma en que percibe el dolor y responde a la enfermedad. Utilice los siguientes consejos para crear una sensación de control personal por medio de la adaptación de sus pensamientos y acciones.

Mantenga una actitud positiva: La artritis podría limitar algunas de las actividades que realiza, pero no tiene por qué controlar su vida. Una manera de reducir su dolor es centrar su vida en torno al bienestar y no en torno al dolor o a la enfermedad. Esto implica mantener pensamientos positivos, tener sentido del humor, seguir una dieta balanceada, hacer ejercicio regularmente, rodearse de personas positivas y disfrutar de actividades con sus amigos y familia. También implica seguir su plan terapéutico, tomar los fármacos adecuadamente y practicar técnicas de relajación.

      FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DESARROLLO DEL DOLOR

                          ¿Qué puede empeorar su dolor? 
                                    • Aumento de la actividad de la enfermedad 
                                    • Problemas emocionales o físicos 
                                    • Concentrarse en el dolor 
                                    • Fatiga 
                                    • Ansiedad 
                                    • Depresión
                          ¿Qué puede hacer para bloquear las señales de dolor? 
                                    • Actitud positiva y pensamientos placenteros 
                                    • Rutina adecuada de ejercicios 
                                    • Técnicas de relajación 
                                    • Fármacos 
                                    • Masajes 
                                    • Distracción 
                                    • Analgésicos cutáneos 
                                    • Buen humor 
                                    • Tratamientos de frío y calor 


No se concentre en el dolor: ¿Con qué frecuencia piensa en su dolor? El tiempo que dedica a pensar en el dolor está directamente relacionado con la incomodidad que siente. Los individuos que están inmersos en su dolor tienden a sentirlo con más intensidad que aquellos que no lo están. Una manera de alejar su mente del dolor es centrarse en alguna otra cosa.
Cuanto más se enfoque en algo externo a su cuerpo, como por ejemplo un pasatiempo u otra actividad, menos se preocupará de su molestia física. Si no puede evitar pensar en el dolor, trate de pensar en él de una manera diferente. Piense en el dolor como en un mensaje del cuerpo para hacer algo distinto. Por ejemplo, si su dolor empeora después de permanecer sentado por un periodo de tiempo, su cuerpo podría estarle diciendo que debe levantarse y moverse un poco. 

Háblese así mismo de manera positiva: Lo que nos decimos a nosotros mismos a menudo determina lo que hacemos y la forma en que enfrentamos la vida, este proceso se llama “autodiscurso”. Por ejemplo, usted puede volver a su casa del trabajo y pensar, “Hoy no quiero hacer ejercicio. Hace mal tiempo y no tengo con quien caminar, y además, ya hice ejercicio dos veces esta semana”. O quizás, pueda enfocar la situación desde una perspectiva positiva y pensar, “Hoy no tengo ganas de hacer ejercicio, pero sé que después me sentiré mejor y me quedaré dormido más fácilmente”.
Los mensajes negativos pueden dar origen a un dolor más intenso, mientras que los mensajes positivos pueden distraerlo y disminuir el dolor. Cambiar un autodiscurso negativo por uno positivo es todo un desafío. Para lograr este cambio, le recomendamos que siga estos tres pasos:
1. Haga una lista de los pensamientos negativos en los que se enfoca en su autodiscurso.
2. Cambie cada pensamiento negativo por uno positivo. Por ejemplo, “Estoy cansado y no tengo ganas de ir al grupo de apoyo, pero si no voy puedo perderme algunas recomendaciones útiles como las que aprendí el mes pasado. Siempre puedo irme de la reunión un poquito antes.”
3. Háblese con pensamientos positivos. Al principio puede resultarle difícil, pero rápidamente descubrirá el impacto positivo que estos pensamientos pueden tener.
Estos dos ejemplos ilustran el enfoque del autodiscurso y cada uno puede afectar el modo en que percibe el dolor. Los mensajes negativos pueden conducirle a sentir más dolor, mientras que los mensajes positivos le pueden ayudar a distraerse.

Cambie sus hábitos: Es fácil caer en el hábito de tomar más medicamentos o de mantener comportamientos insalubres, tal como beber alcohol, para escapar del dolor. Si responde que “sí” a cualquiera de las preguntas siguientes, debería pensar en nuevas maneras de controlar su dolor. 

• ¿Termina los frascos de medicamentos más rápidamente de lo habitual?
• ¿Pasa mucho tiempo en cama, aparte del tiempo habitual para dormir?
• ¿Cancela planes hechos con anterioridad, a última hora, debido al dolor?
• ¿Bebe alcohol para aliviar su dolor?
• ¿Habla sobre el dolor o la artritis durante gran parte del tiempo?

El cambio de hábitos para lidiar con el dolor le ayudará a sentirse mejor. Un modo de efectuar este cambio es haciendo algo positivo para sustituir un mal hábito. Refuerce su cambio de conducta gratificándose cada vez que haga algo positivo; quizás pasando algún tiempo extra en alguna actividad relajante o tomándose 10 minutos adicionales para leer el diario por la mañana. Hable de estos hábitos con su doctor, enfermera o profesional de salud especializado en el control del dolor. Pida información sobre otras técnicas para controlar su dolor.

Desarrolle un plan contra el dolor: Elabore un listado de sus propios métodos para controlar el dolor, para ayudarle a descubrir aquellos que le funcionen mejor. Colabore con su equipo de proveedores médicos para crear su plan, basado en la guía que proporcionamos a continuación.


PLAN DE CONTROL DEL DOLOR

Pegue su plan donde pueda verlo para acordarse de usarlo a menudo.

Información para el plan de control del dolor:
• Medicamentos: Tipo de medicamentos que tomo, cuándo los tomo, qué cantidad tomo.
Ejercicio: Tipo de ejercicios que hago, cuándo los hago y con qué frecuencia.
• Reposo: Cuándo reposaré completamente, cuándo reposaré ciertas articulaciones específicas y cuándo utilizaré mis tablillas / férulas.
• Tratamiento con calor, frío y/o masajes: Cuál haré y cuándo lo haré.
• Relajación: Formas de relajación que practico y frecuencia con que las practico.
• Otros hábitos de salud: Algunos hábitos saludables que mantengo.
• Preguntas para el personal médico.
Recursos y servicios con los que puedo contar para mi asistencia:
• Mi oficina local de la Arthritis Foundation: www.arthritis.org/espanol
• Mi doctor: nombre, dirección y teléfono.
• Mi fisioterapeuta y/o terapeuta ocupacional: nombre, dirección y teléfono.
• Farmacéutico, nombre, dirección y teléfono.
• Otros miembros de mi equipo de salud.
• Otros recursos que pueden ayudarme.

Tratamientos para el dolor
Existen numerosos tipos de medicamentos para ayudarle a controlar el dolor que produce la artritis. Su médico le puede recomendar algunos de estos fármacos según el tipo de artritis, la intensidad de su dolor y otros factores. Para obtener una información más detallada sobre medicamentos específicos, solicite un copia gratuita de “Arthritis Today’s Drug Guide”, llamando al número 1-800-283-7800 con menú en español, o visite nuestra sección sobre Medicamentos.

Medicamentos
A continuación, puede encontrar un breve listado de fármacos que podrían serle útiles para aliviar su dolor. 


1. Los analgésicos son medicamentos que ayudan a aliviar el dolor. Algunas de estas medicinas también podrían reducir la inflamación. El acetaminofeno (Anacin, Excedrin y Tylenol) es un ejemplo de un analgésico que brinda alivio temporal al dolor común de la artritis, pero no disminuye la hinchazón o la inflamación. Se obtiene sin receta médica y un gran número de médicos considera el acetaminofeno como el tratamiento inicial de elección para el dolor generado por una osteoartritis leve o moderada, que es la forma más común de artritis, en dosis no mayores a 4,000 mg. diarios.


2. Los medicamentos anti-inflamatorios no esteroides (AINEayudan a reducir la rigidez y la hinchazón, al mismo tiempo que podrían disminuir el dolor articular. Los AINEs inhiben la producción de prostaglandinas, que son sustancias químicas del organismo que provocan inflamación y en consecuencia, la aparición de mensajes de dolor enviados al cerebro. Ejemplos de AINEs son la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno. Algunos productos contienen dos ingredientes para el dolor, como el Excedrin, que tiene un analgésico y un AINE.

Los AINEs están disponibles tanto como medicamentos de venta libre como por receta médica. Estos fármacos pueden causar efectos secundarios como indigestión, úlceras, hemorragias gastrointestinales, infarto cardiaco y derrame cerebral. Una nueva clase de AINE’s, denominada inhibidores COX-2, aunque con los mismos riesgos, podría ser más suave al estómago. Consulte con su médico para determinar cuál medicamento es el más indicado para usted, según su historia clínica.


3. Los corticosteroides, como la cortisona, son medicamentos relacionados con una hormona natural del organismo denominada cortisol. Los científicos han desarrollado formas sintéticas de cortisol que se pueden tomar en forma de píldora o como inyección directamente en las articulaciones u otros tejidos. Estos fármacos ayudan a aliviar el dolor al bajar la inflamación del área afectada. La administración de inyecciones de corticosteroides debe vigilarse cuidadosamente, ya que su uso excesivo podría producir efectos adversos. Usualmente, las inyecciones articulares no se deben administrar con más frecuencia que cada tres meses, para evitar complicaciones. Su doctor supervisará los posibles efectos secundarios mientras se encuentre bajo tratamiento oral o inyectable de corticosteroides.


4. Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) a menudo se utilizan para tratar enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide (no así para la osteoartritis). Estos medicamentos pueden requerir varias semanas o meses antes de que empiecen a surtir efecto. Ejemplos de FARME’s incluyen el metotrexato, la hidroxicloroquina, la azulfidina, la zatioprina, la leflunomida, entre otros.


5. Los modificadores de la respuesta biológica, también llamados medicamentos biológicos, son una subcategoría de los FARME. Se utilizan para reducir la inflamación generada por la artritis y en consecuencia disminuirán la intensidad del dolor. Los siguientes medicamentos modificadores de la respuesta biológica han sido aprobados por la FDA, (Food and Drug Administration), para el tratamiento de la artritis reumatoide: el etanercept (Enbrel), el infliximab (Remicade), la anakinra (Kineret), el adalimumab (Humira), el abatacept (Orencia), el rituximab (Rituxan), el certolizumab pegol (Cimzia), el tocilizumab (Actemra) y el golimumab (Simponi). Estos medicamentos ayudan a disminuir el dolor al reducir la inflamación, mientras limitan el deterioro de las articulaciones, acciones similares a las de los FARME’s. Sin embargo, existe mayor riesgo de contraer infecciones mientras se utilice esta clase de medicamentos.


6. Los antidepresivos podrían ayudarle para aliviar la depresión que a menudo se asocia con la presencia de dolor crónico. Algunos medicamentos antidepresivos también producen efectos analgésicos. Una clase de antidepresivos, son los medicamentos tricíclicos, como la amitriptilina (Elavil, Endep) y la notriptilina (Pamelor), se recetans a menudo para el tratamiento del dolor crónico ocasionado por la fibromialgia. La duloxetina (Cymbalta) y el milnacipran (Savella) contienen propiedades antidepresivas y analgésicas. La función de estos fármacos es la de alterar las sustancias químicas en el cerebro y en la médula espinal. Estos compuestos químicos se encuentran relacionados con los problemas del sueño y con la sensibilidad al dolor. La habilidad de estos medicamentos para mejorar la calidad del sueño podría también ayudarle a reducir el dolor. La duloxetina está aprobada para el tratamiento del dolor crónico de la osteoartritis y el lumbago. 

Otros tipos de antidepresivos tales como los inhibidores selectivos de serotonina, incluidos el fluoxetine (Prozac), la paroxetina (Paxil) y la sertralina (Zoloft), se utilizan, en ciertas ocasiones, para a quienes tienen artritis a romper el ciclo de dolor y depresión. De igual manera, pueden mejorar el estado de ánimo y la respuesta emocional hacia el dolor.


7. Los calmantes para el dolor de uso externo (tópicos) pueden aliviar temporalmente el dolor de la artritis. Estas cremas, ungüentos y atomizadores se aplican directamente en la piel sobre el músculo o la articulación afectada. Algunos calmantes tópicoscontienen combinaciones de salicilatos, irritantes de la piel y anestésicos locales que alivian el dolor en un área específica.

Los salicilatos disminuyen la capacidad de las terminales nerviosas de la piel para sentir dolor. Los irritantes estimulan las terminales nerviosas de la piel causando sensaciones de frío, calor o picazón, que distraen la atención del dolor real.
Otras cremas de uso externo, de venta libre, contienen capsaicina, que es el ingrediente químico que hace que el ají o chile tenga un sabor “picante”. Pueden utilizarse ya sea por sí solas o junto con otros medicamentos para el alivio temporal del dolor. Cuando se aplica debidamente en la articulación afectada con artritis, este medicamento suele comenzar a actuar en una o dos semanas a partir de la primera aplicación. Actúa disminuyendo una sustancia presente en los nervios que envía señales de dolor al cerebro. Algunas personas al principio pueden sentir una sensación de ardor donde se aplica la capsaicina, pero esta suele desaparecer tras varias aplicaciones.


8. Los opioides y otros analgésicos fuertes tradicionalmente se recetan para aliviar el dolor intenso y para tratamientos a corto plazo. Pero algunos doctores consideran que un control cuidadoso con este tipo de fármacos puede resultar eficaz al tratar el dolor crónico. Los opioides como la morfina y la codeína, reducen el dolor al bloquear las señales en camino al cerebro. Estos fármacos pueden producir mareos, estreñimiento y crear adicción, por lo que se prescriben bajo estricta vigilancia médica.


9. Los relajantes musculares, tales como la ciclobenzaprina (Flexeril) o el carisoprodol (Soma), ayudan a reducir el dolor al disminuir la presencia de espasmos musculares, que en algunos casos provocan las señales de dolor. Sin embargo, estos medicamentos pueden usarse únicamente por un periodo de tiempo corto. Un efecto secundario común es que provocan mucho sueño.


10. Los bloqueadores nerviosos son inyecciones que contienen fármacos anestésicos (similares a los que usan los dentistas) que se inyectan directamente en los nervios del área adolorida. También ayudan a aliviar el dolor de un nervio, tendón, ligamento o músculo. Los bloqueadores nerviosos no son tan eficaces como tratamiento de dolor a largo plazo debido a que actúan sólo por un tiempo limitado. Además pueden causar debilidad temporal de los músculos.


11. Los anticonvulsivos, tales como la gabapentina (Neurontina), son medicamentos que han sido usados para el control y tratamiento de convulsiones, sin embargo, se ha descubierto que pueden ser beneficiosos en el tratamiento de ciertos tipos de dolor, especialmente aquel causado por distrofia de los nervios. La pregabalina (Lyrica), que también ha sido empleada para el tratamiento de convulsiones y dolor de los nervios asociado con herpes (culebrilla) y con diabetes, fue aprobado por la FDA, para el tratamiento de la fibromialgia. Otros ejemplos son la carbamazepina, la fenitoína, el valproato y el clonazepam. 

CONSEJOS PARA USAR SUS MEDICAMENTOS DE MANERA SEGURA 
       • Tome sus medicinas exactamente como su doctor le instruya. 
       • No pare de tomar su medicina, a menos que el doctor se lo recomiende.Tal vez necesite un ajuste en la dosis de su medicamento, que su doctor le recete otra medicina o una combinación de varios fármacos. 
       • Recuerde que ciertos medicamentos pueden tardarse en surtir efecto.

     Puede controlar el dolor inhibiendo las señales que lo causan

Haga ejercicio con regularidad
El hacer ejercicio regularmente puede ser muy efectivo en el control del dolor. A través del ejercicio mejorará su salud, su estado físico, y los síntomas de la artritis. El ejercicio también puede ayudarle a:
• Mantener las articulaciones en movimiento.
• Conservar fuertes los músculos que rodean las articulaciones.
• Mantener los huesos fuertes y sanos.
• Simplificar las actividades diarias.
• Mejorar su estado físico y salud en general, incluyendo el aumento de la energía, el mejoramiento del sueño, el control del peso, el fortalecimiento del corazón, el aumento de la autoestima y de la sensación de bienestar.

El fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional o el médico pueden recomendarle un programa de ejercicios adecuado para usted y dialogar a cerca de la protección de las articulaciones. Su programa debe incluir ejercicios con una variedad de movimientos para mantener las articulaciones flexibles mediante ejercicios de amplitud de movimiento.

También puede incluir ejercicios cardiovasculares, como ejercicios acuáticos, caminatas o ciclismo en una bicicleta estacionaria. Estos ejercicios son beneficiosos porque le ayudan a fortalecer su corazón, harán que sus pulmones funcionen de manera más efectiva sin que se fatigue con rapidez, así como también pueden ayudarle a controlar su peso y a mejorar su sentido general de bienestar.

Varios expertos indican que los ejercicios alternativos como el yoga y el tai-chi pueden beneficiar a las personas con artritis. Estos tipos de ejercicios pueden mejorar su flexibilidad, incrementar su fortaleza muscular y ayudarle a relajarse.

La Arthritis Foundation ofrece programas de ejercicios acuáticos en agua temperada en varias localidades. La fundación también tiene discos DVDs y cintas VHS, en los cuales ofrece instrucciones para sus rutinas de ejercicios. Para mayor información, comuníquese al número telefónico 1(800)283-7800, con menú en español.

                            CONSEJOS PARA SU RUTINA DE EJERCICIOS
     • Empiece con pocos ejercicios y, paulatinamente, aumente la frecuencia y la intensidad. 
     • “Escuche” a su cuerpo. Si los ejercicios le causan mucho dolor, debe suspenderlos. Dialogue con su médico o proveedor de cuidados médicos sobre cómo detectar la diferencia entre la molestia normal producida por los ejercicios y el dolor relacionado con el exceso de los mismos.
     • Si tiene una recaída (cuando los síntomas de la enfermedad aparecen nuevamente o cuando empeoran), simplemente haga ejercicios de amplitud de movimiento leves.
     • Averigüe en su oficina local de la Arthritis Foundation, sobre los programas de ejercicios supervisados, tanto acuáticos como terrestres. Muchas personas sienten que hacer ejercicios en grupo es más divertido que a solas.


Proteja su cuerpo
Utilizar las articulaciones de manera prudente implica realizar tareas diarias de manera tal que se reduzca la tensión sobre las articulaciones adoloridas. También conlleva el aprender a medir su propio ritmo. Las siguientes pautas le ayudarán a usar sus articulaciones de manera prudente y a ahorrar energía.

Emplee métodos adecuados para moverse. Sepa cómo flexionarse, levantar objetos, estirarse, sentarse y ponerse de pie apropiadamente.
Evite las actividades que puedan lesionar las articulaciones. Utilice dispositivos para ayudarse a sí mismo, tales como abridores de frascos, extensores de alcance, suéteres con cierres o cremalleras fáciles de usar a fin de ejercer menos tensión sobre las articulaciones afectadas. Su doctor o terapeutas podrían recomendarle que utilice dispositivos ortopédicos como los bastones, o inmovilizar las articulaciones al entablillarlas para mejorar su funcionamiento, disminuir el dolor y brindarle comodidad.
Utilice las articulaciones y músculos de mayor tamaño y fortaleza. Cuando levante o cargue objetos, use ambos brazos para evitar ejercer demasiada tensión sobre una articulación o un área del cuerpo. Cuide de sus articulaciones.
Evite mantenerse en una misma posición por un período de tiempo prolongado. Muévase o cambie de posición a menudo. Mantener las articulaciones en la misma posición puede causar rigidez y dolor.
Mantenga un equilibrio entre la actividad y el reposo. Aprenda a comprender las señales que su cuerpo le envía, que le informan que está cansándose. Tómese un descanso cuando lo necesite. Incluso aunque se sienta bien lleve a cabo un programa alternando la actividad con el reposo.
Respete el dolor. Siga la regla de las “Dos horas del dolor”. Esta regla indica que si tiene dolor originado por la artritis, en oposición al dolor muscular debido al ejercicio, que dure dos horas o más después de haber terminado sus ejercicios, significa que se ha excedido. La próxima vez disminuya la cantidad de ejercicios o hágalos con menor esfuerzo, pero no suspenda sus ejercicios. El no ejercitarse puede hacer que su artritis empeore, lo que le causará más dolor.
Simplifique su trabajo. Planee con anticipación, organícese y utilice atajos. Emplée artefactos que le auxilien en sus labores al demandar menor energía y ejercer menos presión en las articulaciones.
Pida ayuda cuando la necesite. Su familia y amigos preferirían prestarle ayuda a verle cansado o enfermo por excederse.

Aplique frío y calor
El empleo de tratamientos con frío y calor puede reducir el dolor y la rigidez de la artritis. Las compresas frías entumecen el área dolorosa y reducen la inflamación y la hinchazón. Son especialmente buenas para el dolor articular causado por un episodio agudo. El calor relaja los músculos y estimula la circulación sanguínea. Puede utilizar calor seco, como paquetes calientes, mantas o cobijas térmicas, lámparas de calor, o puede usar calor húmedo, como baños o duchas calientes, paños húmedos calientes o cera de parafina para las manos.

Antes de intentar uno u otro tratamiento, asegúrese de que la piel esté seca y de que no tenga cortes ni heridas, lávela para remover cualquier calmente tópico para evitar una quemadura. Si tiene una lesión visible en la piel, no utilice calor o frío, especialmente baños de parafina. Emplee una toalla para protegerse de alguna lesión cuando esté tratando una articulación en la que el hueso se encuentre cerca de la piel.

Luego de utilizar calor o frío, seque el área cuidadosamente y observe si la piel se torna rojo-púrpura o presenta urticaria, que puede implicar que el tratamiento fue demasiado fuerte. También observe el área en busca de alguna protuberancia o decoloración. Mueva la articulación suavemente para reducir la rigidez. Permita que la piel retome su temperatura y color normales antes de usar nuevamente calor o frío.


                                    COMO UTILIZAR EL FRÍO Y EL CALOR
• Utilice frío o calor sólo por 15 a 20 minutos a la vez, a menos que su médico le haya aconsejado lo contrario. Evite usar tratamientos que sean extremadamente fríos o calientes.
• Coloque el paquete o manta caliente, paquete frío o bolsa de hielo sobre el área afectada. Utilice temperaturas medias sobre la piel de un niño, pues ésta es más sensible que la piel de un adulto.
• Siempre ponga una toalla entre su piel y el material frío o caliente.
• No aplique cremas o ungüentos en su piel mientras use frío o calor.
• En caso de utilizar una manta eléctrica, recuerde apagarla antes de irse a dormir para prevenir quemaduras.
• Emplee una cobija o colchón eléctrico. Suba la temperatura antes de levantarse para ayudarle a aliviar la rigidez matutina.
• Utilice una botella llena de agua caliente, envuelta en una toalla, para mantener tibios sus pies, espalda y manos.
• Consulte con su médico o fisioterapeuta antes de utilizar paquetes fríos si su circulación sanguínea es deficiente, tiene vasculitis o la enfermedad de Raynaud.
• Siga los consejos de su personal médico cuando utilice frío o calor.


Masajes
Los masajes brindan calor y relajación al área dolorosa. Puede masajear sus propios músculos o solicitarle a su médico que le recomiende un masajista profesional.

Tenga en cuenta estos consejos cuando se haga masajes:
• Si usted se hace los masajes, interrumpa si siente algún dolor.
• No dé masaje una articulación que esté muy hinchada o adolorida.
• Cuando usted se de un masaje, utilice una loción o aceite para que sus manos resbalen sobre la piel.
• Si emplea los servicios de un masajista profesional, asegúrese de que éste tenga experiencia en masajes para personas con artritis.

Duerma lo suficiente
El sueño repone la energía de manera tal que le permite controlar mejor el dolor. También descansa las articulaciones reduciendo el dolor y la hinchazón. Únicamente usted sabe cuánto tiempo su cuerpo necesita dormir para reponer energías, así que, tome la costumbre de escuchar a su organismo. La mayoría de personas requieren dormir de 7 a 9 horas por noche. Si se siente cansado y adolorido luego de almorzar, si es posible, tome una pequeña siesta (de 15 a 20 minutos), quizá le ayude a restaurar su energía y ánimo. Si presenta problemas para dormir por la noche, trate de relajarse durante la tarde en vez de dormir una siesta.

Utilice técnicas de relajación
Las personas que experimentan dolor están bajo estrés físico y emocional. El dolor y el estrés tienen efectos similares en el cuerpo: los músculos se tensan, la respiración se hace rápida y poco profunda y la frecuencia cardíaca y la presión arterial suben. La relajación puede ayudarle a revertir estos efectos y a brindarle una sensación de control y bienestar que facilita el manejo del dolor.

No hay un modo en particular para aprender a relajarse, lo importante es relajar el cuerpo y la mente. Pruebe alguno de los siguientes métodos hasta que encuentre el ideal para usted.

Imágenes guiadas. Esta técnica enfoca la mente en imágenes placenteras. Empiece por respirar lenta y profundamente. Imagínese que está en un sitio en el que se sienta cómodo, a salvo y relajado. Visualice todos los detalles, como los colores, sonidos, olores y sentidos. Estas imágenes alejan la mente del dolor y la enfoca en algo más agradable.

Oración. Para algunas personas, la oración es muy relajante y reconfortante. Practicar su propio tipo de oración puede resultar tranquilizador.

Hipnosis. Es una forma de relajación profunda guiada por su imaginación en la que la atención se enfoca internamente, apartada de sus pensamientos y ansiedades. Las personas que hallan útil la hipnosis para aliviar el dolor dicen que es calmante y placentera. Deberá colaborar con un psicólogo, asesor o trabajador social que tenga experiencia en técnicas de hipnotismo. También puede aprender técnicas de auto-hipnosis para practicarlo solo.

Grabaciones de audio y de video sobre relajación. Pueden asistirle en su proceso de relajación. También puede realizar su propia técnica o rutina de relajación favorita.

Cuándo considerar una cirugía
La mayoría de las personas con artritis nunca requerirán cirugía articular. Cuando otros métodos terapéuticos no disminuyan el dolor o cuando tenga una dificultad de movimiento importante, podrá ser necesaria la cirugía. Los tipos de cirugía para la artritis incluyen:
Artroscopía, intervención quirúrgica que permite que el cirujano vea y repare el interior de su articulación a través de una incisión pequeña en la piel.
Sinovectomía, proceso en el que el revestimiento dañado de la articulación (sinovio) es extirpado para ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.
Reemplazo de una articulación, procedimiento en el que una articulación destruida es reemplazada por una articulación artificial. Generalmente, este procedimiento alivia el dolor y permite restaurar cierto movimiento y función articular.
Fusión articular o artrodesis, proceso que fusiona las articulaciones afectadas, unas con otras, permanentemente. Podría ayudar a aliviar dolor crónico de ciertas articulaciones, como las muñecas, cuando el entablillado no es suficiente.

Tratamientos no farmacológicos
Algunas de las siguientes técnicas se utilizan para el tratamiento del dolor muscular causado por la fibromialgia o dolor de espalda. Generalmente, estos tratamientos no son necesarios para el tratamiento de la inflamación articular.

Retroalimentación biológica (biorretroalimentación), emplea equipos electrónicos sensibles para ayudarle a poner más atención a las reacciones del cuerpo respecto al dolor y al estrés. El equipo monitorea el ritmo cardiaco, la presión arterial, la temperatura de la piel y la tensión muscular, permitiéndole ajustar sus reacciones.

La retroalimentación biológica sirve para aprender cómo se siente su cuerpo cuando está tensionado o relajado. Si practica la relajación al mismo tiempo que la retroalimentación biológica, podría aprender a controlar algunas respuestas de su cuerpo frente al dolor.

Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET), este tratamiento involucra el uso de un aparato pequeño que envía impulsos eléctricos de baja intensidad hacia los nervios en el área adolorida. Algunos tipos de ENET se basan en inhibir los impulsos de dolor a través de la estimulación de nervios grandes. Otros tipos de ENET provocan que el cuerpo secrete endorfinas (substancias químicas que actúan como moduladoras del dolor). El nivel de alivio del dolor varía ampliamente de una persona a otra.

Durante el tratamiento ENET, los electrodos que se encuentra adheridos a la piel que rodea las aéreas que presentan dolor se encuentran conectados, por medio de un cable, a un estimulador operado por baterías. La estimulación no causa dolor, pero podría dar cosquilleo. Usualmente se siente como una vibración o como una serie de golpecitos suaves. Consulte con su doctor o fisioterapeuta sobre los posibles beneficios de ENET en su caso.

Acupuntura, es una antigua práctica china que consiste en la inserción de agujas pequeñas y delgadas en la piel en puntos específicos del cuerpo. Las agujas podrían estimular las terminaciones nerviosas para interferir con la señal que produce el dolor. Este procedimiento es generalmente seguro y presenta muy pocos efectos secundarios. La acupuntura podría reducir el dolor de mediana magnitud en ciertos individuos. Dialogue con su médico acerca de este método de alivio del dolor y cómo podría localizar a un profesional acreditado de acupuntura.

Ultrasonido, utiliza ondas de sonido de energía alta, que brindan alivio a las articulaciones y a los músculos que presentan dolor. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta podría llevar a cabo esta técnica.

¿Quién le puede ayudar?
Hable con su personal médico acerca de las maneras de controlar el dolor. Este grupo de profesionales está coordinado por su doctor y puede incluir una enfermera, un terapeuta ocupacional o físico, un fisiólogo de ejercicio, un trabajador social, un consejero, un psicólogo, un farmacéutico, un nutricionista y otros especialistas de la salud.

Todos estos profesionales están preparados para ayudarle a aprender técnicas de control del dolor tales como las descritas aquí y pueden recomendarle servicios útiles en su área. No tema sugerir sus propias ideas para controlar el dolor.

Clínicas especializadas
Las clínicas del dolor se especializan en la evaluación y tratamiento de dolor, por medio de diferentes métodos. Estas clínicas cuentan en su personal con varios tipos de profesionales de la salud similares a los de su equipo médico. Estas clínicas pueden desarrollar un plan completo de control del dolor y son especialmente útiles para individuos que padecen de dolor grave y crónico que no ha mejorado con otros tratamientos. Las clínicas del dolor pueden hallarse dentro de un hospital u operar de manera independiente. Asegúrese de que la clínica que usted elija se especialice o tenga experiencia en el tratamiento de su tipo de artritis.

Ayuda profesional
Cualquier alteración importante del estilo de vida, como una enfermedad, un dolor crónico, problemas familiares o mayor dependencia en los demás, puede conducir a sentimientos de ansiedad, depresión, ira o desesperación. Muchas personas se deprimen cuando tienen un dolor severo. Algunos se sienten tan mal que no pueden dormir ni comer. En estos casos la terapia, el asesoramiento o la medicación pueden ser útiles.

Algunas personas temen admitir que necesitan ayuda. Sin embargo, los psiquiatras, los psicólogos y otros terapeutas están especialmente capacitados para afrontar el aspecto emocional de los problemas crónicos de salud, como la artritis y las dolencias afines. Ellos pueden enseñarle a reducir el dolor a través de técnicas para mejorar el comportamiento y controlar el estrés.

Grupos de apoyo
El compartir sus sentimientos y experiencias con un grupo de personas que tienen retos similares a los suyos podría hacer su vida con artritis más llevadera. Un grupo de apoyo le ayudará a darse cuenta de que no está solo y aportarle ideas nuevas para lidiar con los problemas además, como estará ayudando a otras personas del grupo, también le hará sentirse bien consigo mismo.

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