¿Qué es la espondilitis anquilosante (EA)?
La espondilitis anquilosante o EA, es un tipo de artritis que primariamente afecta la
espina o espalda. Espondil se refiere a la espina dorsal, itis significa
inflamación. Anquilosante es un término que significa rígido.
En la EA, las articulaciones y los ligamentos que normalmente permiten a la espina
moverse y flexionarse se inflaman. La inflamación produce dolor y rigidez que usualmente
comienza en la espalda baja. Con el tiempo, la enfermedad puede progresar a la espina
superior, pecho y cuello. Como resultado, las articulaciones y los huesos (vértebras)
pueden fusionarse, causando que la espina se vuelva rígida e inflexible. Otras
articulaciones, tales como las caderas, los hombros, las rodillas o los tobillos también
se pueden inflamar.
La espondilitis anquilosante puede volverse una enfermedad crónica (de larga
duración). La severidad de los síntomas y la discapacidad varían de persona a persona.
El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar el dolor y la
rigidez asociadas con la ES y reducir o prevenir una mayor deformidad.
Los síntomas dela EA aparecen más frecuentemente en hombres jóvenes de entre
dieciséis y treinta años. La enfermedad es menos común en mujeres, quienes tienen
síntomas más leves que son más difíciles de diagnosticar. Cerca del 5% de las personas
con EA la desarrollan en la infancia, los niños son más susceptibles a presentarla que
las niñas. Cuando los niños tienen espondilitis anquilosante, los síntomas normalmente
empiezan en las caderas, rodillas, talones o el dedo gordo del pie y después progresan a
la espina.
Más de 200 000 americanos tienen espondilitis anquilosante. Esta enfermedad ocurre
tres veces más en caucásicos que en áfrico americanos. Casi todo el que tiene EA ha
heredado el gene HLA-B27.
Causas de la EA
La causa de la espondilitis anquilosante es desconocida, pero los genes y la herencia
juegan un papel en su etiología. Los científicos han descubierto un gene llamado HLA-B27
que se encuentra en más del 90% de las personas con EA. Es un miembro de la familia de
genes que están involucrados en el sistema inmunológico, el cual defiende el cuerpo
contra las infecciones.
El tener el gen HLA-B27 no necesariamente implica que se padecerá de AE.
Aproximadamente el 8% de los americanos caucásicos sanos y el 2-3% de los áfrico
americanos sanos portan este gene. De hecho, una persona portadora del gene HLA-B27 que no
tiene familiares con EA tiene solamente un 2% de riesgo de padecer esta enfermedad. Para
las personas con el gene HLA-B27 que tienen un padre o hermano con EA, el riesgo de
padecer la enfermedad es sólo del 20%. Por lo tanto, factores ajenos al HLA-B27 juegan un
papel en el desarrollo de la enfermedad.
Estudios recientes se han enfocado en diversas bacterias que pudieran influenciar el
desarrollo de EA, pero aún no se ha detectado un agente infeccioso definido o
específico.
Síntomas de la EA
La inflamación de la EA usualmente empieza alrededor de la coyuntura sacroiliaca,
donde la espina baja se une a la pelvis.
Los síntomas tempranos más comunes de la EA son el dolor crónico y la rigidez de la
espalda baja y las caderas. Este malestar generalmente se desarrolla lentamente por varias
semanas o meses. En contraste con el dolor de espalda de diferente origen, el dolor
asociado a la EA es peor durante períodos de descanso o de inactividad. Las personas con
EA frecuentemente se despiertan en medio de la noche con dolor de la espalda y se sienten
muy rígidos en la mañana. Típicamente, los síntomas se aminoran con movimiento y
ejercicio.
Con el tiempo, el dolor y la rigidez pueden progresar a la espina superior e incluso a
la cavidad de las costillas y al cuello. Ultimadamente, la inflamación puede causar que
los huesos sacro iliaco y vértebras se fusionen o crezcan unidas. Cuando los huesos se
fusionan, la espina y cuello pierden su flexibilidad normal y se vuelven rígidos. La
cavidad toráxica también se puede fundir, lo cual puede limitar la expansión normal del
pecho y dificultar la respiración. La inflamación y el dolor también pueden observarse
en las caderas, hombros, rodillas o tobillos, lo cual puede limitar el movimiento. Los
talones pueden afectarse, de manera que se siente incomodad al pararse o caminar en
superficies duras.
La espondilitis anquilosante es una enfermedad sistémica, lo que significa que puede
afectar otros órganos del cuerpo en algunas personas. La enfermedad puede causar fiebre,
pérdida del apetito, fatiga e inflamación en órganos como los pulmones, corazón y
ojos.
La inflamación ocular (llamada iritis) ocurre en una cuarta parte de las personas con
EA. La iritis causa enrojecimiento y dolor en el ojo que empeora cuando se mira a la luz
brillante. Esta es una condición seria que requiere atención médica inmediata de un
oftalmólogo (especialista en los ojos).
Los síntomas de la EA pueden ser similares a los que ocurren en otras condiciones
tales como la soriasis, enfermedad inflamatoria del intestino, o síndrome de Reiter
(artritis reactiva). Un diagnóstico apropiado es importante para que se le prescriba el
tratamiento adecuado.
Diagnóstico
Los doctores basan el diagnóstico de EA en la sintomatología, examen físico y rayos
X que muestren que la unión sacro iliaca en la parte posterior de la pelvis está
afectada. Si los rayos X resultan cuestionables, se puede hacer la prueba más sensible de
CAT scan (exploración ultrasónica que manda rayos X a través del cuerpo desde varios
ángulos). El médico también puede ordenar análisis de sangre para indagar la presencia
del gene HLA-B27. Cerca del 90% de las personas con espondilitis anquilosante resultan
positivas para este gene.
Tratamiento
El tratamiento se enfoca en la reducción del dolor y la rigidez, para prevenir
deformaciones y ayudarle a continuar sus actividades normales. A continuación están las
áreas principales del tratamiento y control de la espondilitis anquilosante.
Medicamentos
Las medicinas son una parte esencial y continua del tratamiento e la EA.
Fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) ayudan a aliviar el dolor y la
rigidez, lo cual le permite hacer ejercicio, mantener una buena postura y continuar sus
actividades cotidianas. Ejemplos de AINEs que pueden usarse para tratar la espondilitis
anquilosante incluyen la indometacina, el ibuprofeno y el naproxeno.
Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARMEs) tales como la
sulfasalazina, y el metotrexato reducen la inflamación y también pueden retrasar o parar
el progreso de la enfermedad.
Los
investigadores están explorando el uso de pamidronato (Aredia) un fármaco
aprobado por la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos) para tratar enfermedades
óseas. A trece hombres y dos mujeres con EA severa se les administró 30 mg. en una dosis
intravenosa inicial seguida de cinco dosis mensuales intravenosas de 60 mg. Después de
seis meses de tratamiento, la pérdida de hueso disminuyó en un 75%.
Para
combatir el dolor, rigidez e inflamación de la EA, el FDA ha aprobado el fármaco
celecoxib (Celebrex) para personas con EA. Se dosifica en una sola dosis de
200 mg. al día, o dos de 100 mg. Si no surte efecto en seis semanas, se pueden probar 400
mg. diarios por otras seis semanas. Si aún así no mejora, el Celebrex
probablemente no le ayudará.
Los
agentes biológicos inhibidores FNT Enbrel y Remicade también están
aprobados para el tratamiento y síntomas de la EA.
Manteniendo una buena postura
Ya sea que esté dormido, sentado o de pie, mantener una postura apropiada es
importante para evitar que fusionen las articulaciones en posiciones indeseables.
Duerma en un colchón firme. Trate de dormir en su espalda con una almohada delgada o
una que solamente apoye el hueco del cuello. Mantenga las piernas derechas en vez de
dormirse en posición fetal. Si se le dificulta o resulta incómodo dormir de esta manera,
hable con su terapeuta sobre otras maneras de posicionar su cuerpo para mayor comodidad.
Cuando camine o se siente, mantenga la espalda tan recta como pueda con los hombros
hacia atrás y la cabeza erecta. Puede probar si su posición es correcta poniéndose en
contra de una pared sus talones, glúteos, hombros y cabeza deberán tocar la pared al
mismo tiempo.
Por lo general, el uso de corsés y aparatos ortopédicos no ayudan en el tratamiento
de la EA. Más le conviene tratar de mantener una buena postura siguiendo las sugerencias
antes mencionadas y haciendo ejercicio apropiadamente.
Ejercicio
El ejercicio regular es una parte importante del manejo de la EA. Un fisioterapeuta con
experiencia en el tratamiento de la artritis le puede diseñar un programa de ejercicio
que cubra sus necesidades.
Los ejercicios que fortalecen la espalda y cuello le ayudarán a mantener o mejorar su
postura. Los ejercicios aeróbicos y de respiración profunda le auxiliarán en mantener
flexibles el pecho y tórax. La natación es una buena forma de ejercicio porque ayuda a
conservar la flexibilidad en espalda, cuello, hombros y caderas.
Si se siente demasiado rígido y adolorido para hacer ejercicio, pruebe tomarse un
baño caliente o ducha para aflojar las articulaciones y los músculos. Empiece los
ejercicios lentamente y planee hacerlos cuando esté menos cansado y tenga menos dolor.
Para mayor información sobre ejercicio, pida su copia del folleto de la Arthritis
Foundation El Ejercicio y la Arthritis.
Autoayuda
Si alguna de sus articulaciones se ha fusionado o si ya tiene movilidad limitada, puede
que encuentre que los artículos de autoayuda le faciliten las tareas cotidianas. Por
ejemplo, calzadores con agarraderas largas y artefactos para poner calcetines le peden
ayudar si su espalda o caderas no se flexionan con facilidad. Un terapeuta ocupacional le
puede aconsejar sobre o artefactos auxiliares o aparatos especiales.
Cuando maneje, siempre lleve puesto el cinturón de seguridad con un sujetador de
hombro y ajuste la cabecera del asiento para que apoye la nuca. Si la rigidez del cuello o
espalda le dificultan echarse en reversa, pruebe adaptar su coche con espejos súper
anchos.
Si su espina está fusionada, puede que se lastime fácilmente. Para ayudar a prevenir
que se lastime, evite actividades que pudieran causarle una caída o impacto súbito.
Hable con su doctor o terapeuta sobre cómo evitar daño y mejorar su capacidad funcional.
Para mayor información, pida a la Arthritis Foundation una copia del folleto Managing
your Activities (en inglés).
Si fuma, una de las mejores cosas que puede hacer por usted es dejar el cigarro. La EA
puede afectar los pulmones y el tórax, dificultando la respiración. Fumar empeora
cualquier problema pulmonar que pueda tener por la EA.
Cirugía
La cirugía de reemplazo de las articulaciones permite que muchas personas vuelvan a
usar las coyunturas que han sido afectadas por la EA. Los reemplazos de cadera, rodilla y
hombro se están volviendo muy exitosos en personas con EA.
Si su espina se ha encorvado severamente que no puede ver delante de usted, la cirugía
podría ayudarle a enderezar su espina. Como la cirugía es compleja, sólo se ejecuta en
pocos centros médicos altamente especializados. De ser necesario, su doctor puede
remitirle a alguno de ellos.
Sexualidad
La mayoría de las formas de artritis no limitan su habilidad de disfrutar relaciones
sexuales y romanticismo. A veces, sin embargo, algunos problemas como dolor y
restricciones de movimiento-especialmente de la caderapueden interferir el
placer sexual. Cierta planeación puede ser de utilidad.
Uno de los aspectos más importantes de una saludable relación sexual es la
comunicación efectiva. Si usted y su pareja pueden discutir abiertamente sus necesidades,
puede superar casi cualquier dificultad.
Piense en lo que hace para sentirse más cómodo cuando el dolor le molesta cuando
está recostado en cama. Estos cambios de posición pueden adaptarse para hacer su
relación más cómoda y placentera para ambos. Podría considerar planear el momento de
la intimidad cuando esté más descansado.
El embarazo en mujeres con EA normalmente no involucra ningún problema especial para
la madre o el bebé. Sin embargo, algunos medicamentos pueden ser dañinos al feto. Si
está embarazada o planea estarlo, deberá discutir el uso de medicamentos con su doctor.
Para más información sobre el manejo de la sexualidad y la espondilitis anquilosante,
pida una copia de la Guide to Intimacy (folleto en inglés), de la Arthritis
Foundation.
Asuntos Relacionados con el Trabajo
La mayoría de las personas con EA pueden continuar una vida productiva y un horario de
trabajo activo. Ya sea que trabaje dentro o fuera de casa, las siguientes sugerencias le
pueden servir.
- Evite levantar objetos pesados, encorvarse y permanecer en posiciones flexionadas o
apretadas o estrechas. De ser posible, ajuste la altura de su área de trabajo para que
evite el encorvarse o doblarse.
- Cambie frecuentemente de posición y muévase al menos cada hora. Algunas personas
encuentran beneficioso alternar entre pararse y sentarse. Use una almohadilla si le duele
sentarse.
- Organice pequeños periodos de descanso a lo largo del día. Recuerde que distribuir sus
actividades durante el día le permitirá funcionar tanto como le sea posible.
Si su trabajo actual le obliga a encorvarse o le causa tensión excesiva en la espalda,
quizá debería considerar un cambio de trabajo. Comuníquese con una agencia de
rehabilitación vocacional en su área para una orientación. La agencia también puede
ayudarle si su experiencia, educación o entrenamiento le dificultan cambiar de empleo.
Para más ideas relacionadas con asuntos de trabajo, pida una copia de Arthritis in the
Workplace (foleto en inglés), de la Arthritis Foundation.