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Artritis
Reumatoidea
¿Cómo se diagnostica la AR?
Para diagnosticar la AR, su médico
preparará un historial clínico y realizará un examen físico. El médico
buscará ciertas características de la AR,
incluyendo hinchazón, calor y movimiento limitado en las articulaciones, a
través de todo el cuerpo, además de nódulos o bultos bajo la piel. Su médico
también podría preguntarle si ha experimentado fatiga o una sensación
general de rigidez, especialmente al levantarse por las mañanas, ya que estos
dos síntomas están asociados con la AR. El patrón de articulaciones
afectadas y no afectadas puede ayudar a distinguir
la AR de otras dolencias.
Su médico también podría
recomendar ciertos análisis de sangre y rayos X. La presencia de un
anticuerpo llamado factor reumatoide puede ser un indicio de AR, pero el factor
reumatoide se halla también en muchas personas que no padecen de AR. Otras
anormalías en pruebas de laboratorio incluyen anemia y una elevada tasa de
sedimentación de eritrocitos (ERS) o proteína reactiva C (PRC), la cual
indica la presencia de inflamación. Aunque estos análisis de sangre pueden
ser útiles para establecer un diagnóstico, no hay una prueba única que
pueda establecer o excluir un diagnóstico de AR.
Aunque durante la primera
etapa de la AR los rayos X suelen resultar normales, los daños articulares que aparecen en los rayos
X
a medida que progresa la enfermedad, pueden ayudar a confirmar el diagnóstico.
Entre los resultados que suelen sugerir la presencia de AR se incluyen pérdidas
de hueso en los márgenes de la articulación
– llamadas erosiones – combinadas con pérdidas de cartílago. Ya que el
diagnóstico de la AR requiere experiencia clínica, se recomienda consultar
con un reumatólogo siempre que haya dudas sobre el diagnóstico.
¿Cómo se trata la AR?
En estos momentos, no hay
cura para la AR. Hasta que no se conozca la causa de la AR, probablemente no
sea posible erradicar la enfermedad por completo. No obstante, existen
tratamientos con fármacos muy eficaces, y el tratamiento temprano es crucial.
Los métodos actuales de tratamiento se centran en aliviar el dolor, reducir
la inflamación, detener o retrasar daños en las articulaciones, y mejorar
las funciones y el bienestar del paciente. Los tratamientos modernos han
mejorado considerablemente la calidad de vida de las personas con AR.
El programa de tratamiento
será ajustado para adaptarse a sus necesidades, teniendo en cuenta la
gravedad de la artritis, otras dolencias que pueda tener y su estilo de vida
individual.
Su equipo de
salud
El tratamiento de la AR a
menudo requiere un enfoque de equipo, el cual beneficia al paciente gracias a
la experiencia de profesionales de la salud de diferentes ramas. Un reumatólogo
(un médico con formación especial en artritis y otras enfermedades de los
huesos, músculos y articulaciones) suele actuar como líder del equipo de
salud. El reumatólogo coordina los cuidados con el médico de familia, un médico
especializado en medicina interna (un internista), o con otros profesionales
del cuidado de la salud.
Otros profesionales de la
salud, como terapeutas físicos, terapeutas ocupacionales, enfermeras, psicólogos,
cirujanos ortopédicos y trabajadores sociales, a menudo desempeñan papeles
importantes al ayudarle a controlar la enfermedad.
¿Qué
medicamentos se utilizan?
Los medicamentos que se
utilizan para tratar la AR se pueden dividir en dos grupos: los que pueden
aliviar los síntomas y los que pueden modificar la enfermedad. Su médico
podría recomendar el uso de dos o más medicamentos de forma simultánea,
cada uno de los cuales cumplirá un fin distinto en el tratamiento de la AR.
Algunos de estos medicamentos afectan el sistema inmunológico o tienen otros
efectos secundarios, por lo que será de gran importancia una cuidadosa
vigilancia durante el tratamiento.
Aunque todos los fármacos (incluso
aquellos cuya venta no está restringida)
tienen efectos secundarios, la AR puede
causar problemas serios, como la destrucción de las articulaciones, si no se
trata. Por lo tanto, las decisiones relacionadas con el tratamiento deben
hacerse concienzudamente, sopesando los beneficios del tratamiento (alivio del
dolor, prevención de la discapacidad) y los riesgos, e incluso el costo de la
utilización de ciertos tipos de fármacos. Llame a su médico, enfermero o
farmacéutico si tiene alguna duda sobre sus medicamentos, o si piensa que éstos
están produciendo efectos secundarios o no están funcionando adecuadamente
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Índice
de materias
¿Qué es la artritis
reumatoidea?
¿Cuál es la causa de la AR?
¿Cuáles son los
síntomas?
¿Cómo se diagnostica la AR?
¿Cómo se trata la AR?
¿Cómo puede controlar mejor la
AR?
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